Archivo de Noviembre, 2008

Nov 16 2008

El empollón

           

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A pesar de que parece ser uno de los estereotipos  más nítidos, sus características pueden variar según el enfoque de la historia. En la comedia americana tiene gafas gordas de pasta, dientes salidos, acné y es débil físicamente. Geeks, nerds. Comparte muchas cosas con el marginado. Falta de atractivo, de recursos sociales o taras físicas.     

descubriendo a los robinsons.jpgLa diferencia con el pringado es quizás, que según las reglas de compensación narrativa, el empollón tendrá un futuro brillante una vez superada su edad escolar. Peter Parker y Red Richards, dos de los superhéroes más famosos de Marvel, son dos empollones, al igual que Lewis, el protagonista de 12 años de Descubriendo a los Robinsons, que pasará de ser un huérfano sin expectativas a moldear el futuro de la humanidad.

            El empollón no es atractivo entre su grupo de iguales. Hay un movimiento de rencor colectivo. Los demás, constatado que el aula es su hábitat natural, pretenden hacerle pagar sus triunfos académicos con un implacable ostracismo social. El psiquiatra Vittorino Andreoli escribe en Carta a un profesor:

   “A menudo la víctima es el primero de la clase, o alguien que disfruta de la simpatía del profesor: los excluidos ponen en práctica una especie de compensación y de castigo por la injusta ventaja, golpeando indirectamente al profesor que lo ha elevado a este rango”.

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             Sólo alguien con un gran bagaje moral como Harry Potter defendería a una empollona como Hermione. No obstante, el enfoque académico de Hermione le limita. No se atreve a romper las reglas, a improvisar, a dejarse llevar, aunque es un buen complemento para el héroe. Sin embargo, Harry Potter es héroe por nacimiento, sus cualidades son innatas, intuitivas, sin academicismos ni limitaciones.

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             Algo parecido le pasa a Kazama, de la popular serie de animación Shin Chan. Está pagado de sí mismo. Acepta la autoridad sin cuestionarla. Es un adulto entre niños. No entiende la lógica irreverente de Shin ChanMartin de los Simpsons.jpg

Martin de los Simpons tiene un cociente intelectual de 216 pero no “se entera” de las cosas “reales”, de la vida. El fracaso social del empollón constata el triunfo de una contracultura escolar. 

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            El protagonista se legitima moralmente al tolerar o defender al empollón. El capítulo 9 de la serie juvenil Sabrina, cosas de brujas, se centra en la figura del empollón. La joven bruja convierte a todos los alumnos en empollones para que no puedan ser discriminados. Dejarán de ser discriminados por empollones pero encontrarán otra forma de discriminar. De forma que la moraleja es que el rechazo social es una característica innata de la juventud. ¿Será cierto?

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Nov 16 2008

La pringada

Es el trasunto femenino del pringado. No es agraciada físicamente ni hábil en los deportes ni viste a la moda. No confía en sus posibilidades. Es menospreciada por las populares -bellas y deportivas- a las que desearía unirse.                          

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El cómic de Jennifer y Matthew Holm, BabyMouse, reina del universo, una rata, revisita el popular cuento de Cenicienta cambiando el baile del príncipe por una fiesta de pijamas en honor de la alumna más popular del instituto, Felicia Zarpaslargas, un gato.  

             Otro cómic, Henriette, demasiados sueños, describe las fantasías de otra moderna Cenicienta. Ni sus amigas ni sus padres ni su profesor entienden su valía. El profesor dice en una de las fantasías de la niña: 

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  “¿Estábamos demasiado ciegos para ver las riquezas que hay en ti?”.

 Para este estereotipo, la vida del instituto es cruel y frustrante. La oposición de los demás será constante durante su periplo escolar. La Universidad se plantea como una meta. Bienvenidos a la casa de muñecas de Todd Solondz habla de Dawn Winer, una niña de 11 años, incomprendida, despreciada por sus compañeros de colegio y menospreciada por sus propios padres que la comparan con su hermana menor, bella y amable. Dawn, hastiada de su vida familiar y escolar, le pregunta a su hermano. 

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 -¿Es octavo mejor que séptimo?

-Realmente, no.

-¿Y noveno?

-Toda la Primaria es horrible.

-La Secundaria es mejor. Está más cerca de la universidad. Te insultan pero no en la cara.

             La Cenicienta de Fucking Amal, Agnes, da una fiesta de cumpleaños a la que no acude nadie. En realidad, la fiesta se da contra su voluntad, sólo para cumplir las expectativas de su madre. “No es mi fiesta, es la fiesta de mamá”.  

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No tienen una intensa vida social ni son precoces sexualmente. Mientras que las populares alardean de ser activas sexualmente, las marginadas muestran -a su pesar- su desconocimiento. O intentan ocultarlo o fingir una promiscuidad que no practican, para parecer más atractivos. La primera secuencia de Carrie es bastante significativa. El asombro de la joven al sufrir la primera menstruación en las duchas del instituto es motivo de crueles burlas por parte de sus compañeras.  El resto de la historia corrobora ese molde narrativo de la “venganza de los marginados”.

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La novia del resentido, Juaco.

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Nov 15 2008

El pringao

Es un estereotipo de la ficción estadounidense. El pringao tiende a ser el protagonista. Además, la historia se pone de su lado. Esta hecha para darle consuelo, para que triunfe al menos en la ficción. No tiene muchos amigos, ni éxito con las chicas. Físicamente débil y torpe en los deportes. Vive la vida con ansiedad y tiene problemas de autoestima. Al principio, no tiene habilidades sociales ni coraje para enfrentarse a los enemigos y a las adversidades. Aunque, con el transcurso de la historia, irá adquiriendo fuerzas y finalmente triunfará, conseguirá a la chica o salvará al mundo.

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             Escuela de Pringaos inventa una colegio para que los inadaptados tengan una segunda oportunidad. El Dr. P, profesor de esta escuela secreta, da clases a los alumnos más inadaptados de la ciudad para que abandonen su comportamiento de perdedores y adopten una actitud triunfadora.

   La viñeta corresponde a la serie Acné dibujada por Pallarés en El Jueves. Es el pringao usado instrumentalmente para la cuadrilla. Pone el local, el dinero, hace los recados, pero no está considerado como un igual.  

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  nobita.jpgEn la popular serie de dibujos animados, Nobita puede corregir sus limitaciones -limitado en los estudios, en los deportes y acosado por sus amigos- gracias a los inventos mágicos del gato Doraemon, que le permiten convertirse en protagonista de tramas que no serían posibles sin ese recurso fantástico.

 En el mundo de ficción el pringao sufre el acoso de los matones. En el mundo real también sucede. Los chavales que imponen la ley de la violencia no saben explicar el porqué:

 

 “Era el típico chaval al que le coges manía. Normalito, “pringao”, no jugaba al fútbol, con el pelo largo… Cuando me ponía nervioso le pegaba (…) le daba una colleja o le pegaba con el estuche (…) muchas veces lloraba, pero es normal, a mí también me lo han hecho”. 

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 [1] El semanal, Número 10003. Enero de 2007.

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Nov 14 2008

Estereotipos

“Las imágenes de masas son máquinas insistentes hechas para que florezcan y triunfen, estúpidos, soberbios, los estereotipos.”[1]

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             El estereotipo es una visión simplificada, sin detalles, de una realidad más compleja. En la ficción estadounidense, el grado de codificación es muy alto. Se nos presentan personajes, situaciones y géneros que repiten los caracteres básicos cambiando únicamente detalles accesorios. El enfoque teenager repite caracterizaciones basadas en la identificación rápida de los personajes y las situaciones.

             El estereotipo elimina los estadios intermedios, borra los grises, elude las representaciones complejas y los estudios de personalidad profundos. Por razones de economía narrativa el estereotipo debe identificarse al instante, permite la construcción instantánea de un personaje. Sin embargo, se trata de un personaje sin encarnadura, algo así como un muñeco de cartón piedra, un logotipo reconocible al primer golpe de vista pero sin la complejidad de la vida real, de las personas de carne y hueso. Entre Betty la fea y una vigilante de la playa están las mujeres reales, las que respiran de verdad y sienten y padecen. Pero reflejarlas de verdad exigiría mucha mayor profundidad y atención que la que se le concede a la ficción estereotipada.

 El estereotipo funciona narrativamente como un caudal de informaciones previas que permite al guionista meterse rápido en una trama, sin necesidad de largas introducciones ni complicadas presentaciones de personajes. Pondremos un ejemplo. Un reciente anuncio televisivo de Fanta presenta a dos personajes, Bigotillo y espinillo, de la siguiente forma:

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 “Bigotillo y Espinillo, dos grandes, parecían los típicos pardillos…”

             A partir de esa presentación nos presentan  en 40 segundos una historia en la que se suceden los clichés mil veces vistos en comedias americanas. El estereotipo del pardillo empollón, feo, sin habilidades, que se cuela en el vestuario de las chicas porque no lo consideran activo sexualmente.

             Aunque sea muy acusada, la estereotipia no es un fenómeno exclusivo de la ficción americana. Por mimetismo, o por necesidad, otras industrias culturales repiten similares estereotipias. La industria de ficción narrativa, cuyas series de dibujos animados -anime- o cómics -manga- colonizan gran parte del entretenimiento de los niños occidentales, aunque tiene su propio universo narrativo, también recurre a la estereotipia.

           El club de los cinco es un verdadero alegato contra la estereotipia. Cinco alumnos, cada uno representante de un personaje tipo -el empollón, el atleta, la pija, la inconformista y el delincuente- son retenidos un sábado por haber cometido alguna infracción. El profesor Vernon les impone como castigo escribir un ensayo sobre quiénes son. El texto final es una alegato contra la imposición de los roles sociales y una reivindicación de una personalidad compleja y no sometida a presiones sociales o familiares.

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Usted simplemente nos ve como quiere vernos. La definición más conveniente sería que hemos sacado en limpio lo que hay en cada uno de nosotros: Un cerebro, un atleta, una irresponsable, una princesa y un criminal. ¿Contesta eso a su pregunta? Atentamente, le saluda el club de los cinco.

No obstante, la mejor manera de defenderse de las visiones estereotipadas consiste en ser capaz de identificarlas. El muestrario de las siguientes páginas, sin ser exhaustivo, es bastante significativo de esta codificación narrativa y de esta caracterización de la adolescencia en clichés fácilmente identificables. 


 

[1] Ignacio Ramonet, La golosina visual, Editorial Debate, Madrid, 2000.

 

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Nov 14 2008

La contracultura escolar

bully contracultura.jpgTodo lo anterior puede hacernos comprender el hecho de que en muchas sociedades -no en todas- se dé un fenómeno de resistencia a los valores, contenidos y dinámicas de la escuela. Algunos alumnos adoptan comportamientos de resistencia al sistema educativo.  Parece existir una regla, por la cual las sociedades uniformes, de valores comunes y amplios consensos disfrutan de un sistema educativo más eficaz. En sociedades de ese tipo los medios de comunicación, las familias y las escuelas emiten mensajes similares. Lo cual no quiere decir que sean forzosamente autoritarias o uniformes. En cualquier caso, parece evidente que se gastan muchas energías en la desactivación de las estrategias contraculturales y eso se refleja en los resultados.

Las portadas de los números 20 y 55 de la revista satírica TMEO ilustran con claridad ese fenómeno de resistencia a lo que la escuela representa, ridiculizando al empollón o al profesor. El lector de tebeos, estigmatizado como inculto, probablemente mal estudiante, toma el control de la situación, mediante el recurso explícito de la violencia. El alumno complaciente con el sistema y el profesor son cobardes, no tienen recursos para oponerse al héroe contracultural.

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Desde este punto de vista, la aceptación de las normas escolares, o la aceptación de la autoridad del profesor, son elementos negativos para la integración dentro del grupo. Fernandez Enguita lo expresa con claridad en La escuela a examen.

“La enseñanza escolar contrapone abiertamente el trabajo a la acti­vidad libre, así como las concepciones de ambos. Numerosas tareas que forman parte de la actividad reglada de la escuela podrían ser y son objeto de la actividad libre fuera de ella, pero una de las primeras cosas que un niño aprende en el aula es que una misma actividad pue­de y debe ser caracterizada como juego cuando se lleva a cabo sin el profesor y como trabajo cuando se hace bajo la férula de éste”.

Si viene del profesor es sospechoso. Alex de la Iglesia, que estudió filosofía en los agustinos, dice en La bestia anda suelta:

“Allí había un profesor que era un acicate a la inversa, como esos críticos que dejan fatal una película y tú corres a verla. Decía “¡Nietzsche! ¡Cuánto daño ha hecho este hombre!”, y por la tarde no quedaba un ejemplar de Nietzsche en las librerías más cercanas”.

La piel dura, el alumno que recita, cargado de pasión, sólo cuando la profesora ha salido. Cuando ella está presente la representación es deliberadamente envarada y torpe.

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aprendiendo a trabajar.jpgEl excelente libro de Paul Willis,  Aprendiendo a trabajar, es un clásico de la sociología de la educación y describe con precisión comportamientos contraculturales en la hipotética escuela inglesa de Hammertown. La paradoja que apunta Willis es que, la clase obrera, que es la que más tendría que ganar subiéndose al ascensor social de la educación, adopta pautas anti-escolares que le acaban perpetuando en su condición subordinada. Los “colegas” construyen su propia auto-condena. O, dicho de otra forma, la educación pública es incapaz de incrementar las oportunidades de los chicos de clase obrera. Willis clasifica a los alumnos en dos grupos, según su aceptación del sistema escolar:

1. Los pringaos (u orejas). Aceptan la autoridad. Son conformistas. Hacen las tareas. Quieren más control. Invierten en el futuro. No recurren a la violencia. No salen con mucha frecuencia ni frecuentan el sexo.

2. Los colegas. Se sienten superiores a los pringaos; los ven desvalidos para la vida.  Ellos quieren vivir “ahora”. Galantean, beben, quieren trabajar. Se oponen al dominio del profesor y se resisten a hacer las rutinas de clase. Buscan el “cachondeo”. No llegan al enfrentamiento directo pero lo bordean. Forman un grupo sólido que vive intensamente fuera del aula.

To sir with love, traducida como Rebelión en la aulas, película inglesa localizada en un entorno similar al que describe el libro, contiene pasajes ilustrativos de esas pautas contraculturales. Los colegas, resistiéndose una y otra vez a las rutinas escolares y a sus valores.

El profesor Tackeray, deberá esforzarse por desactivar la contracultura escolar y permitir que los “pringaos”, interesados en la educación, pero obligados a fingir desinterés, puedan desarrollar todo su potencial.

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En La ley de la calle, Rusty James líder de los colegas, se divierte con sus amigos, mientras que Steve, un pringao por aceptar las normas de la escuela, se ve relegado por el grupo a una posición secundaria.

En centros con contracultura escolar desarrollada, los “colegas” se divierten en el instituto, mientras que son los “pringaos”, curiosamente los más enfocados hacia la institución, los que más sufren. En Finlandia, ejemplo de sistema educativo tras los resultados del informe PISA, “sólo al 10 por ciento de los estudiantes les gusta el colegio, cuando la media de la OCDE ronda el 50 por ciento”[1]. Para ellos es un trabajo.

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SEMANAL, Nº 1052, Diciembre 2007.

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Nov 14 2008

Jóvenes y adultos

La idea de un enfrentamiento inevitable es una visión que, en caso de consolidarse, puede ser muy contraproducente para la concordia entre generaciones. Es lo que pensó alguien en la Diputación Foral de Guipúzcoa, porque a finales del 2007 publicaron en prensa publicidad para  contrarrestar la percepción distorsionada que de los jóvenes pudieran tener los adultos.

¿La percepción de una juventud sin implicación social es un hecho generacional?

¿Cada generación de adultos tiene una visión negativa de sus propios jóvenes?

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El 2 de Marzo de 2008 se produjo un incendio provocado en un centro de menores del barrio donostiarra de Igeldo. El Director Foral de Infancia y Juventud, José Ignacio Insausti afirmaba:

“La sociedad se muestra muy sensibilizada con la tercera edad, la discapacidad y el maltrato femenino. Ahora toca la sensibilización hacia un sector que ahora ha estado muy olvidado, el de los menores”[1].

Aunque se trate de un personaje de ficción y lo haga en tono provocativo, el hijo pequeño de Padre de familia, Stewie Griffin, dice:

stewie padre de familia.jpg“Antes de empezar permitid que os diga que entiendo que cada generación tiende a creer que el nivel de corrupción, inmoralidad y promiscuidad de las siguientes generaciones es más elevado que nunca antes. Una vez dicho esto, los jóvenes de hoy son una panda de hooligans obsesionados con el sexo y la boca llena de tacos que necesitan urgentemente una buena patada en la entrepierna y hacer las tareas de casa durante todo un día”

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Si hacemos caso a algunos humoristas de la revista El Jueves, los adultos tienen prejuicios sobre los jóvenes. La viñeta de Carlös retrata el terror de los mayores ante la visión estética de los jóvenes y los comportamientos que se les presuponen. Sensibilizar a la sociedad antes ese prejuicio era justamente el pretendido efecto de la campaña de sensibilización de la Diputación Foral de Guipúzcoa.

Los dibujantes Manel Fontdevila y Albert Monteys son autores de una serie en el citado semanario, Para ti que eres joven, en la que con cierta frecuencia se refleja esa estigmatización de los jóvenes y la idealización que de su pasado hacen los adultos. El número 1584, de Octubre de 2007, esta dedicado a “la juventud de antes”.

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Vittorino Andreoli, hace referencia a ese intento de glorificación del pasado que tanto disgusta a los jóvenes:

“Cuando algo va mal se hace emerger siempre el estilo pasado, los tiempos en que no había drogas, dominaba el respeto y nadie se angustiaba por los problemas de los hijos y su regreso a casa de noche. Es una referencia que expresa el dolor y el peso de una situación actual, pero no tiene ningún sentido operativo, simplemente porque el mundo ha cambiado y ha cambiado también el hombre”.[2]

endesa.jpgUn anuncio de Endesa emitido en Mayo de 2008, expone una rebelión controlada de los niños contra los adultos que no hemos sabido mantener un desarrollo sostenible. Ellos quieren tener hijos y quieren un mundo mejor para ellos. “Es hora de que nos sentemos a hablar del mundo que queremos para ellos”.  Un niño notablemente airado grita con un megáfono:

“Sin exagerar que todo tiempo pasado fue mejor. ¡No me lo creo!”.

¿Cada generación de jóvenes tiene también una visión negativa de sus adultos?


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[1] DIARIO VASCO, 3/5/2008

[2] Vittorino Andreoli, Carta a la familia de un adolescente.

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Nov 13 2008

La zona opaca

historias del kronen.jpgEn España ese toque de atención lo produjo la película Historias del Kronen, del mismo año que Kids, 1995. La película de Montxo Armendariz se basa en la novela de José Angel Mañas del año anterior, finalista del premio Nadal, y tiene como protagonista a un estudiante hijo de una familia acomodada.

 ¿Es una característica generacional? ¿Los adolescentes tienen necesidad de mirar el abismo como un fenómeno secundario de esta época? Algo así afirma un personaje secundario de la película Gente corriente, de Robert Redford, que relaciona también esta actitud con el género.

    ”Es el factor machista. Cuando son estudiantes, los chicos creen que tienen que ponerse al borde del abismo. A todos nos ha pasado.”

 Historias del Kronen no cuenta la caída al abismo de jóvenes de entornos marginales, no tiene que ver con la evasión en un mundo deprimido. Se trata de vivir con intensidad, casi por aburrimiento existencial, acercarse a él y sentir la descarga. La visión descarnada de este mundo -de ficción- provoca en los adultos la apariencia de una revelación. Los padres se preguntan, durante una temporada, si eso es verdad o si conocen realmente a sus hijos. Luego el efecto de este toque de atención se va diluyendo en el tiempo y los jóvenes vuelven a su zona opaca sin mayores problemas.

             Javier Elzo censura a los jóvenes la inconsistencia que existe entre sus buenos deseos y el abuso de sus huidas a la zona opaca:

 “Siempre he pensado que en la utilización del tiempo libre durante los fines de semana el problema mayor no está (aunque también) en la ingesta abusiva y compulsiva de alcohol y otras drogas con las consecuencias sabidas, sino en una especie de autismo social, aderezado de fusión orgiástica de pares, que los deja tirados al día siguiente para hacer algo de lo que dicen  que es fundamental en la vida y que solamente puede llevarse a cabo durante las horas diurnas”. [1]  

Sartori[2] cita a Francesco Alberoni para describir a la juventud italiana:

 “Los jóvenes caminan en el mundo adulto de la escuela, del Estado (…) de la profesión como clandestinos. En la escuela escuchan perezosamente las lecciones (que enseguida se olvidan). No leen los periódicos (…) se parapetan en su habitación con carteles de sus héroes, ven sus propios espectáculos, caminan por la calle inmersos en su música. Despiertan sólo cuando se encuentran en la discoteca por la noche, que es el momento en que, por fin, saborean la ebriedad de apiñarse los unos con otros, la fortuna de existir como un único cuerpo colectivo danzante”.  

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[1] Javier Elzo, El silencio de los adolescentes

[2] Homo videns de Giovani Sartori.

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Nov 12 2008

Adolescencia y valores

Ni la adolescencia ni los valores son realidades universales y absolutas. La adolescencia es un fenómeno cultural relativamente reciente, asociado a una cultura y a un desarrollo económico concreto.

“El concepto de “adolescente” es relativamente reciente. Los cambios biológicos que supone la pubertad (el momento en el que una persona es capaz de tener una actividad sexual adulta y de reproducirse) son universales. Sin embargo, en muchas culturas esto no produce el mismo grado de confusión e incertidumbre tan habitual entre los jóvenes occidentales de hoy”.

“La particularidad de ser “adolescente” en las sociedades occidentales está relacionada tanto con la expansión generalizada de los derechos del niño como con el proceso educativo formal. Los adolescentes suelen intentar copiar el comportamiento de los adultos, pero la ley los trata como niños. Puede que quieran trabajar, pero se les obliga a permanecer en el colegio. Los adolescentes están “a medio camino” entre la infancia y la madurez, y crecen en una sociedad sujeta a continuos cambios” .

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Frank Mcourt.jpgFrank McCourt, el autor de Las cenizas de Angela, cuenta en El profesor como era su juventud en Irlanda.

 “En Irlanda no había adolescentes, al menos en mi mundo. Eras niño, Ibas a la escuela hasta los catorce años. Si hablabas mal a los padres, te daban tal sopapo en la jeta que te mandaban al otro lado de la habitación. Te hacías mayor, empezabas a trabajar de obrero, te casabas, te bebías tu pinta los viernes por la noche, esa misma noche te tirabas a tu mujer y la tenías preñada constantemente.”

 La eficacia de algunas canciones, películas, cómics o videojuegos destinados al público adolescente, la razón de que sean tan populares, es que tratan al joven como adulto, le convierten en protagonista de un futuro prometedor o alejado de la represión y de la moral adulta. El colegio es parte del problema. Es la institución más implicada en el alargamiento del limbo de la adolescencia. La música llama en ocasiones a la rebelión. Litzy (Quisiera ser mayor). Lara (Ser mayor). Kannon  (Ser mayor).

 Lara ser mayor.jpgPoder SER MAYOR, Saltarme el control,

Borrar tu sermón, Vivir mi propio error,

Para elegir por donde ir,

Para decir que no o que sí al corazón…

             Lara, la cantante y compositora de 16 años, de la canción cuyo estribillo hemos reproducido anteriormente, titula su disco con un significativo título: “Cambiar el mundo”. No obstante, a juicio del sociólogo Javier Elzo, hay un desfase entre los buenos deseos de los jóvenes y el comportamiento realmente comprometido.

adolescentes movil.jpg Hay que señalar que en muchos de los jóvenes de hoy existe un hiato, una falla, entre los valores finalistas y los valores instrumentales: los jóvenes de hoy apuestan e invierten afectiva y racionalmente en los valores finalistas (pacifismo, tolerancia, ecología, exigencia de lealtad…), a la par que presentan, sin embargo, grandes fallas en los valores instrumentales sin los cuales todo lo anterior corre el gran riesgo de quedarse en un discurso bonito”.

             En el quinquenio que media entre 1995 y 1999, la religión y la política pierden peso en las preferencias de los jóvenes vascos y navarros[3]. Suben la amistad y el ocio. Según las teorías del controvertido Francis Fukuyama, con el paso de una sociedad industrial a una postindustrial se produce la “gran ruptura social”. “Se debilitan los lazos sociales, los valores comunitarios se deshacen y comienza a emerger un nuevo orden social basado en el individualismo instrumentalista”[4]. Esta gran ruptura afecta sobre todo a las generaciones más jóvenes, que se convierten en “turistas sociales”, que quedan desenganchados de las instituciones, de los valores tradicionales y viven una realidad social paralela. Algunos autores definen caracterizan al joven como autista, indolente o presentista.

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            bully larry clark.jpgEn el cine, con cierta cadencia, aparecen películas cuya visión de los jóvenes es bastante catastrofista y que, subrayando los comportamientos hedonistas, el sexo o las drogas, acaba escandalizando a los adultos. ¿Estos son nuestros jóvenes? Una de las primeras películas que muestra a adolescentes desbocados es KIDS. El escritor Larry Clark filmó en 1995 esta cinta publicitada como “una toque de atención al mundo”. En ella los jóvenes desarrollan un comportamiento aparentemente normal ante los adultos, mientras que en su deambular por la ciudad usan las drogas o el sexo sin considerar en ningún momento los riesgos ni las consecuencias. Son jóvenes que viven en una zona opaca para los adultos, en un universo privado y autoconstruido. La película alemana Hoy empieza todo o la americana Thirteen narran universos parecidos. El propio Clark ha seguido en esa misma línea con Bully o Ken park.

¿Existen adolescentes como los que describe Larry Clark? ¿Refleja algo real? Es evidente que alguno hay porque la película está basada en hechos reales. Además, Clark suele reconocer que el vivió su adolescencia con una apatía similar. Pero me refiero a si existen tantos como para justificar una carrera cinematográfica dedicada sólo a reflejar este tipo de juventud. Porque Kids hace unos años contaba el mismo tipo de historia. Jóvenes ociosos, un tanto descerebrados, sin oficio ni beneficio, tolerados por unos padres bastante apáticos. Solo la madre de Lisa, censura levemente a la pandilla basura:

-Ninguno trabajáis, no estudiáis, no hacéis nada. Sólo perdéis el tiempo, vais en el coche… No hacéis más que comer y dormir.  


 [1] Anthony Giddens, Manual de Sociología

 [2] Jóvenes y valores, la clave para la sociedad del futuro, Javier Elzo, Fundación La Caixa. Barcelona, 2006

[3] Los valores de los vascos y navarros ante el nuevo milenio. VVAA. Universidad de Deusto, 2002.

[4] Jóvenes españoles 2005, VVAA, Fundación Santamaría.

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Nov 11 2008

Agresión “amable”. La relatividad de valores generacional

Aún  corriendo el riesgo de ser políticamente incorrectos, podemos añadir un parámetro en lo que respecta al acoso escolar. Se trata de la diferente percepción que tienen adultos y menores de lo que representan determinados comportamientos. Toni Salas describe un recreo en un instituto:

En el patio: “Una pareja de profesores se pasea entre ellos, controlándolos. Los mayores forman grupos de conversación; los más pequeños corren y se persiguen, drogados aún por la energía infantil, por la autocombustión”[1]

Mientras los adultos creamos redes endogámicas de iguales, nuestros hijos acuden a escuelas de enseñanza obligatoria que son un corte transversal del conjunto de la sociedad, donde están los futuros abogados, ingenieros o químicos, pero también los futuros delincuentes o los estafadores de mañana, por poner ejemplos provocadores. Todos conviven en tumultuosos recreos guiados por conductas a las que no se les pueden aplicar las sanciones adultas, en las que la línea entre la agresión y el afecto, el empujón y el cortejo, están más llenas de matices de lo que se puede admitir en un discurso políticamente correcto. ¿Adoptar el principio de tolerancia cero con nuestros menores es viable?

            En Melody, hay un travelling descendente de la escuela, justo en el momento en que los muchachos salen a la escuela entusiasmados y se suceden los comportamientos censurables. Empujan al empollón, cae la carpeta por la barandilla, forcejean con un menor para quitarle el libro, tiran de la coleta de una niña, etc. No obstante, esto es retratado como un barullo natural, incluso de forma amable. Da la sensación de que la película está rodada en un contexto cultural en el que esos comportamientos están tolerados.

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           juez calatayud.jpg El juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, cansado de la judicialización de los conflictos escolares afirma se pregunta en una conferencia: “¿Por qué los centros escolares no resuelven lo que sean conflictos de su competencia pero dan traslado a lo que sea realmente merecedor de una sanción penal?” Y prosigue políticamente incorrecto: “porque un juego de niños, unas amenazas, es una cuestión de niños. Toda la vida nos hemos metido con el gordo, con el gafas.”

            ¿Es eso cierto o hay que adoptar la táctica de la tolerancia cero? Es fácil dar a una respuesta a posteriori, cuando el acoso o la amenaza han pasado la barrera de lo tolerable. Lo que sucede es que antes hay comportamientos donde la frontera es culturalmente muy maleable. Un comportamiento que entre adultos sería inaceptable es permitido socialmente si se produce entre niños.

Por otra parte, aún en el mismo país, la tolerancia a esos comportamientos varía según el momento histórico y tiene que ver con la autoridad del profesor. En la actualidad existe la percepción de que el profesor la ha perdido y carece del control de la situación. Bárbara Pastor, profesora de secundaria, describe así un recreo en su instituto:

“Al terminar la clase, la profesora se va sin despedirse. Sabe que nadie oiría su despedida, como ella apenas ha podido oír el sonido de la campana. Abre la puerta. Al ruido de su case se unen todos los ruidos procedentes de clases vecinas. Cada profesor sale puntual de aquel infierno para escapar del caos que se forma en pocos segundos”[2] 


 [1] Toni Sala, Crónica de un profesor de secundaria.

 

[2]Bárbara Pastor, ¿Qué pasa en las aulas? 

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Nov 10 2008

El acoso escolar

            Una paliza a una adolescente en el patio del Instituto Ongarai de Ermua en Enero de 2008, volvía a generar una pequeña controversia sobre el acoso escolar, ya que la violencia no se produjo entre alumnos del centro ni en horario escolar. Felix Etxeberría, catedrático de la UPV escribía: “esta agresión no encaja exactamente en lo que venimos en llamar acoso escolar, aunque no por eso es menos grave”[1].

             Javier Elzo tiene bastante claro qué condiciones debe cumplir la violencia entre jóvenes para que sea considerada escolar. “Cada día es menos válida, para entender en profundidad las manifestaciones de violencia juvenil, la distinción entre la violencia ‘fuera de la escuela’ y la violencia ‘dentro de la escuela’. El objeto de estudio deben ser los jóvenes escolarizados, víctimas o victimarios, tanto dentro como fuera de la escuela”.

             En la ficción es frecuente que los profesores no se den por enterados, que los centros lo oculten. La novela Proyecto X describe situaciones de este tipo. Los profesores no parecen querer parar el acoso que sufren algunos alumnos.

 “Mi libro de matemáticas y algunos otros papeles caen al suelo, y el Caraculo, el chico que me golpeó con una tabla, se acerca y los arrastra con el pie hasta el centro del pasillo. (…) Por supuesto  mi profesora no ve eso. Me ayuda a recoger las cosas.”

 En lo medios de comunicación también persiste esa idea de ocultamiento. No hay muchos matices. En los últimos tiempos parece existir una sorda pugna entre los medios de comunicación y los centros educativos por colocar la violencia dentro o fuera del entorno escolar. Según esta impresión, los centros intentarían minimizar la violencia escolar o renegar de su responsabilidad, y los medios de comunicación la denunciarían, espectacularizándola al mismo tiempo. Esta contienda ha traspasado la realidad. Hay ejemplos en la ficción de cada uno de los casos.

 La película sueca Ondskan, basada en una autobiografía, relata la lucha de un adolescente, Eric, contra la violencia sádica ejercida en un internado por los veteranos, con la connivencia del rector y los profesores. Un abogado acabará con esta tradición recurriendo a la prensa, la única interesada en destapar el horror.  

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 Tuve una larga conversación telefónica con un buen amigo mío. Es periodista y casualmente trabaja para este periódico. Le interesó muchísimo oír la historia que le contó Eric. De hecho, querría venir a escribir un reportaje sobre esta escuela y quizá desarrollar un poco más la historia de Eric (…) Pero tal vez ustedes crean que este tipo de publicidad no resultaría beneficiosa para la escuela.

 Muy al contrario, al final de Tesis, la ópera prima de Alejandro Amenábar, se muestra el regodeo de los medios de comunicación en la violencia, al emitir unas imágenes de un snuff movie que mantiene a los espectadores en un estado de atención casi hipnótica. Lo cual parece aludir a una responsabilidad colectiva y a cierta hipocresía social. La sociedad, gran consumidora de violencia, se espanta cuando traspasa la línea de la ficción y se hace real. 

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Ya hablábamos en el apartado anterior de una inexistencia directa de causalidad entre la exposición a la violencia audiovisual y la consumación de la violencia. No obstante, no parece adecuado que la escuela se esfuerce en poner en práctica planes de convivencia o de sensibilización que sólo son válidos en el ecosistema escolar. Por otra parte, dada la existencia de una sólida contracultura escolar en gran parte de los países desarrollados, es probable que los mensajes escenificados con la parafernalia educativa tengan un efecto limitado y, en ocasiones, inverso al pretendido. Da la sensación de que todo lo que afecta a la moral parece gastado y previsible dentro del sistema educativo.  Por todo ello, conviene volver a repetir una obviedad. La corresponsabilidad educativa se distingue como el medio más eficaz de prevención del acoso escolar. Es decir, la implicación activa de toda la sociedad.

 Mientras ese modelo utópico de consenso social llega, ¿qué puede hacer el sistema educativo para que su mensaje llegue con mayor eficacia? Probablemente, intensificar su acción sobre la comprensión de los nuevos medios de comunicación y proyectar sobre toda la sociedad, no sólo sobre los alumnos, la necesidad de cooperar en los comportamientos no violentos. Por eso nos atrevemos a enumerar algunas líneas de acción que en su mayor parte ya están abiertas y que requieren ser reforzadas. 

  • o Incrementar el uso de los medios audiovisuales creando unidades de atractivo visual y narrativo, denunciando los estereotipos y los intereses meramente económicos que subyacen en algunos de ellos.
  • o Fomentar la participación de los propios alumnos en la creación de este tipo de materiales, para que sean agentes activos y no meramente pasivos.
  • o Ayudar a desarrollar una visión crítica de los medios de comunicación, e incluso intentar devolver a los medios y a la sociedad una imagen más clara del sistema educativo, corregida y generada desde dentro.
  • o Hacer pedagogía en la escuela y desde la escuela. Es decir, dirigirla también hacia el exterior, devolverla a la sociedad.

             Este camino ya se ha empezado a recorrer. La intuición de que el mensaje contrario a la violencia ha de usar los mismos registros persuasivos, y aparentemente no doctrinarios, con el que se presenta la violencia ya ha contribuido a crear productos e iniciativas con formato audiovisual.

 -La obra teatral ‘Qtmeto’ / JoKoaut! aborda hoy la violencia en general y el bullying, en particular, en una obra que según la sinopsis “habla de la violencia del mundo adulto y de cómo es interpretada por los jóvenes, de la violencia que transmiten los medios de comunicación y de la pasmosa voracidad con la que los jóvenes la asimilan”.

 -La Fundación Autor aborda también el acoso escolar en una obra teatral, Posdata, firmada por los hermanos Carlos y Pablo Colau, que sufrieron en su infancia el acoso escolar que denuncian. El proyecto va acompañado de unidades didácticas en un Kit teatral que se distribuye gratuitamente a los centros.

 -Eman Bostekoa, desarrolla en formato DVD dos historias protagonizadas por alumnos. Incluye también fichas para el alumno y una guía para el profesor. Existen versiones en euskara y castellano.

 Habría que fortalecer esta línea de acción y abrir nuevas, quizá no tan exploradas, como generar material audiovisual que fomente el análisis crítico y desinhibido de los medios de comunicación, del sistema educativo y de la sociedad en general.

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[1] GARA, 2008/2/24.

 

[2] Javier Elzo, Los jóvenes y la felicidad.

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