Abr 29 2009
¡No necesitamos educación!
La ópera rock, 1979, del grupo Pink Floyd generó una película del mismo nombre, The wall, 1982, dirigida por Alan Parker. La película es demoledora con la educación, con los profesores y con todo lo que no sea la libertad y pureza individual que proclama el grupo. Los músicos tienden a fomentar la rebelión, rebelión contra el poder, contra lo aburrido, contra lo rentable, aunque carecen de un plan para “el día después”. ¿Si todos nos convertimos en poetas consagrados a nuestras propias reglas, quién sería el fontanero o controlador aéreo que mantuviese el orden de nuestras necesidades no creativas? El caso es que la película muestra a niños automatizados, enmascarados, convertidos en zombies, que son llevados por una inmensa máquina de producción en cadena, que sería la escuela, a un precipicio donde son convertidos en carne picada.


La hormiga laboriosa es cosa del pasado. Ahora, la cigarra reina. 
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Hola! Mira, tron, yo soy profe, y la verdad es que los pink floyd, con todo lo autocomplacientes que pudieran ser, tienen algo de razón: la escuela es bastante muermo. Yo no sé cómo pude resistirlo, la verdad… Cada mañana que doy clase, no importa lo cabrones que sean, intento recordar esa gran verdad: los chavales de la eso que tengo delante no tienen ni las más mínimas ganas de escuchar mis historias y, en parte les entiendo. Con 30 chavales descontrolados en una clase, siempre va a ser un muermo. Igual se trata de invertir un poquito más en educación y que las clases se alejen un poco de eso que acertadamente criticaban los Pink Floyd. Y si no, piensa qué tipo de alumnos son los que la mayoría del profesorado considera como “buenos”: zombies sin alma, salvo honrosas excepciones. No es que me guste que me revienten las clases, pero creo que hay que reconocer que la educación en España produce más bien alergia a los libros y al saber en general. Cosa que, por otro lado, es justo lo que se busca, porque para ir al paro o para el trabajo no cualificado que demanda nuestro mercado laboral basado en la especulación urbanística, leer a Platón no es precisamente imprescindible
La verdad es que no creo que te falte “algo” de razón. Hoy hablaba con mi hija de las clases de tecnología de la dbh. Resulta que en la pared están colgadas todas las herramientas disponibles en el mercado del bricolage. Tienen que memorizar los procesos, procedimientos y actitudes más deseables a la hora de afrontar el diseño de un objeto, responder a exámenes test de forma correcta. Estudiar todas las taxonomías del proceso de fabricación, y en el tercer trimestre les dejarán hacer algo con cartones y cola de carpintero. ¿Quién da más?
Un saludo.