Sep 08 2009
Profes y publicidad
Da la sensación de que para vender es necesario matar al padre, a la madre o al profesor. No hay que hacerlo literalmente, basta con adoptar la óptica infantil y caracterizarlos negativamente como torpes, aburridos, cuando no malos o resentidos. De esta forma el publicista se pone del lado del niño, del joven, del alumno, y le dice que lo que desea es lo lógico y que nadie puede oponerse a sus deseos: puede tenerlo todo. Aunque para lograrlo tenga que pedirle dinero a ese padre torpe y resentido. El recurso no es nuevo.
Ver tema Madres, madrastras, padres…



La hormiga laboriosa es cosa del pasado. Ahora, la cigarra reina. 