Sep 11 2008

Desfase tecnológico generacional

experto joven.jpg

“Las nuevas tecnologías están transformando profundamente el mundo de la información, ocio, comercio. Estas transformaciones nos conducen a una sensación de “debilidad” y de falta de autoridad respecto a los niños y jóvenes. Los adultos ya no se ven como los que “saben” sino que las nuevas generaciones dominan aspectos de la vida cotidiana que nosotros no conocemos. Esta diferencia generacional es tan insólita que esta modificando nuestro mundo escolar y laboral.” [1]

gamiz boy.jpg

“Los profesores aparecen inexplicablemente alejados de la realidad (y de la virtualidad). Ajenos, salvo casos raros, a casi todo aquello que ha cambiado la cultura en los últimos treinta años.”[2]

La escuela no es el vehículo exclusivo de transmisión de información. Hace tiempo que no lo es. La televisión es una “ventana al mundo” que permite transmitir mensajes, ideas o valores que pueden coincidir o no con los de los padres y los profesores. Pero el control técnico de la televisión era bastante sencillo. Se apaga o desenchufa con facilidad. Internet, los móviles o las consolas, han hecho ya abiertamente inviable el control físico de las máquinas que transmiten contenidos, extendiendo la zona opaca que no controlan los adultos. Los padres y profesores aparecen como gente sin recursos ante las nuevas tecnologías, anclados al mundo de los libros y reacios a aprender cosas nuevas. Los jóvenes por su parte, aparecen como expertos en las máquinas, pero poco dispuestos a tareas que requieran esfuerzo o pensamiento original. Los mensajes a favor de la lectura de libros, parecen cartulinas gastadas, una evocación de otra época.

reading is cool.jpg

baldomero.jpg


[1] VVAA, Begoña Gros (Coord), Pantallas, juegos y educación.

[2] Verdú, Vicente, Tú y yo, objetos de lujo.tabla.jpg

No hay comentarios

Jul 25 2008

Escuela, autoridad y tiranía

tener.jpg

La película Ser y tener refleja la realidad de una “escuela unitaria” francesa, en la que conviven niños de distintas edades. En uno de los pasajes de este estimulante documental, los niños reflexionan sobre la autoridad y acaban proyectando su deseo de ser como el profesor para poder ejercerla.

 

-El profesor nos dará algo y lo pegaremos.

-Sí, porque él es quien manda.

-Nosotros no mandamos, usted las da, señor.

-Sí, pero cuando cuándo seamos grandes nosotros podremos mandar.

-¡Exacto! ¿Y tal vez tú seas maestro algún día también? Y darás tú las órdenes a tus alumnos. ¿Te gustaría? ¿A ti también?

-A mi también, me gustaría hacer lo mismo que usted.

-¿Quieres ser como yo?

 

La escuela no es el encuentro de gente libre. La actitud de los alumnos pasa de ese primer reconocimiento de la autoridad a posiciones más pasivas o de enfrentamiento. El sociólogo Fernández Enguita es bastante explícito al respecto:

 

“El alumno aprende pronto a adoptar una actitud de indiferencia ante el contenido del aprendizaje, pues sabe que su opinión es irrele­vante, que la escuela hará, de todos modos, lo que le parezca (…) Es el profesor, o/y alguien situado más allá de él, quien determina la pedagogía, el pro­cedimiento de aprendizaje, si éste será activo o pasivo, comprensivo o memorístico, etc. Niños y jóvenes aprenden aponer su capacidad de trabajo al servicio de una voluntad ajena, igual que deberán hacerlo, la mayoría, en la vida adulta”.

 

La imposición, la coacción o el miedo, de alguna u otra forma, son parte del repertorio dramático del sistema educativo. El profesor de Emperor’s Club, William Hundert afirma, tras discutir con los alumnos en clase sobre las formas de gobierno: 

 

-Tiranía es lo que tenemos en clase y da resultado.

 

En El valor de educar, Savater comparte parcialmente la anterior afirmación:

 

“En cierto sentido, la tiranía es real. Hablamos de «tiranía» cuando quien tiene el poder fuerza a otros para que hagan o dejen de hacer algo en contra de su voluntad. Y no cabe duda de que esto es lo que sucede en los primeros años de cualquier tipo de enseñanza” .

 

 No se trata de una tiranía real. En el sentido de que no tiene grandes medios para imponer su autoridad si se rompe el pacto tácito social entre profesor y alumno. Paul Willis afirma que “la escuela es una especie de régimen totalitario” aunque haya “relativamente poca coerción u opresión directa”. Insiste en que “la autoridad del profesor debe ganarse y mantenerse en términos morales y no coercitivos. Debe haber un consentimiento por parte de los alumnos. Sin embargo, la batalla permanente para afirmar y legitimar una supremacía moral personal, especialmente con un poder personal limitado, es agotador y no es una estrategia realmente viable a largo plazo”.

 

En períodos en los que los valores dominantes no le conceden esa sanción, la autoridad puede resquebrajarse.

 

Por otra parte, en nuestra cultura, existen también causas de tipo psicosocial que constatan que el adolescente, se opone al ejercicio directo de la autoridad como forma de reafirmar un yo autónomo. 

 

enfrentamiento.jpgenfrentamiento.jpg

 


 Mariano Fernández Enguita, La escuela a examen, Ediciones Pirámide, Madrid, 1998.

 Fernando Savater, El valor de educar, Ariel, Barcelona, 1997.

 Paul Willis, Aprendiendo a trabajar, Akal, 1988.

 

tabla.jpg

 

No hay comentarios

This site is protected by WP-CopyRightPro