Abr 10 2009

¿Hay elección?

El profesor es caracterizado positivamente cuando empeña todas sus energías en conseguir que los alumnos lleguen a ser lo que determine su potencial y no sus condiciones de partida. En cambio, el profesor es caracterizado negativamente cuando da por condenados a los alumnos pobres, de otra etnia o disminuidos por su contexto social o familiar.

Catherine WilsonErin Gruwell representan a las profesoras comprometidas, dedicadas a darle la vuelta al futuro de sus alumnos, sacarlos de sus respectivos entornos y proyectarlos hacia un horizonte mejor. Bajo ese punto de vista “hay elección”.

Ver Producción o reproducción social

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Dic 29 2008

Fracasado y acomodado

Para que el profesor ejemplar del apartado anterior brille con más fuerza, la ficción ha construido todo un repertorio de profesores no ejemplares. El primero de ellos es el fracasado. Hay toda una escala dramática del fracaso. El primer tipo sería el profesor acomodado.

El profesor acomodado ha fracasado porque ha echado la toalla como profesor. No es ni malo ni bueno. Es un profesor funcionario. Sirve para resaltar la entrega sin recelos del protagonista. El acomodado evita las discusiones, las aventuras, ha encontrado un grupo de alumnos que no tiene problemas de disciplina, da las clases sin arriesgar, ha sorteado los peligros, no se hace notar y es dócil con el poder. No intenta salvar a ningún alumno ni se levanta ante las injusticias. Este estereotipo representa a un profesor sin vocación, que trabaja por el sueldo, añorando débilmente otro futuro mejor, pero sin el coraje para conquistarlo.

El premio nobel de literatura como Saramago describe en El hombre duplicado a un anodino profesor de secundaria, poseído por su trabajo, soñando con un futuro más halagueño:

“Algo tienes, una carrera, una trabajo, a primera vista no se ven motivos de queja, Son la carrera y el trabajo los que me tienen a mí, no yo a ellos, De ese mal, suponiendo que realmente lo sea, todos nos quejamos, también a mí me gustaría que me conociesen como un genio de las matemáticas en lugar del mediocre y resignado profesor de enseñanza secundaria que no tengo más remedio que seguir siendo, No me gusto, probablemente ése es el problema” 

El profesor George McAllister, conversa con Keating sobre los métodos creativos de enseñanza que emplea éste último. Lo que subyace en la secuencia es que, en realidad, el profesor que censura a Keating a perdido su capacidad para soñar, su fe en las utopías. 

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-Se arriesga mucho animándoles a que se hagan artistas. Cuando se den cuenta que no son Shakespeare, Rembrandt o Mozart, le odiarán por ello. 

-No quiero artistas, quiero librepensadores,

-¿Librepensadores?

-Tiene gracia no le tenía por un cínico.

-Nada de cínico: realista. “Muéstrame a un corazón que esté libre de necios sueños y te mostraré a un hombre feliz”.

Aunque lo oculte bajo una capa de cortesía, o con una sorda asepsia emocional, en ocasiones aflora el resentimiento inconfesable que guarda dentro. El doctor Brian Geldford da literatura en el grupo de alumnos avanzados en Diarios de la calle.

 -No se desanime, si le echa tiempo en unos años podrá dar clase a los de tercero, son una gozada, para entonces todos sus alumnos se habrán ido. Con el tiempo dejan de venir.(…) La integración es una mentira, pero los profesores no podemos decirlo porque nos echarían.

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[1] El hombre duplicado, José Saramago, p 18, Alfaguara, (edición original, 2002, José Saramago y Editorial Caminho S.A., Lisboa), Madrid.

 

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Dic 29 2008

El profesor/la profesora no convencional. El cliché del “sistema”.

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Ya sabemos que la ficción, las historias que nos cuentan, son encarnadas por personajes individuales. El cine y la novela narran triunfos grandiosos de personajes solitarios. Es el esquema de David contra Goliat, del individuo contra el sistema. El estereotipo de profesor que tiene mayor fuerza mítica, es el del profesor titánico, el salvador   que llega a una escuela y deja su legado mítico, su estela de leyenda. No es un profesor real. Incluso es un profesor cuya perfección puede incomodar a los profesores de carne y hueso porque jamás llegarán a su ejemplaridad de relato arquetípico, ni a su entrega de santidad. Es un arquetipo que parece decirle “aunque tu clase esté llena de pobreza, de violencia, de rencor, si fueras un profesor de verdad estaría en tu mano salvarlos a todos”. 

            El profesor llega a un centro en el que los alumnos no pueden crecer en plenitud sea cual se la causa: racial, de clase, económica, por el peso de la tradición, del prejuicio o por cualquier otra razón. No encontrará en la dirección del centro, o en los organismos educativos ninguna ayuda, porque siguen la inercia de la comodidad  o del ahorro económico. El claustro de profesores tampoco ayudará gran cosa, repleto como esta de profesores indolentes, cínicos, mediocres o resentidos que sirven para realzar al protagonista. Los comienzos serán duros, estará a punto de tirar la toalla, pero justo en ese punto tomará la decisión de continuar su magisterio y convertirlo en el centro de su vida, sacrificando todo lo demás. Se enfrentará al sistema para defender a sus alumnos. Al final siempre hay una escena en cámara lenta, o con la orquesta desatada, en la que los alumnos se inclinan ante el profesor o la profesora no convencional rindiéndole un homenaje colectivo. 

            Para nosotros es una figura calcada del contorno del profeta de las tradiciones judeocristianas. Para Zaplana Marín, se fundamenta en el Western. Aunque los pistoleros solitarios también tienen simbologías cristianas. Por lo tanto, es probable que estemos diciendo cosas parecidas. 

 “Los guionistas de Hollywood perciben que únicamente deben trasladar situaciones y personajes de unos lugares a otros. Es decir, el pistolero errante y “desfacedor de entuertos” se convertirá ahora en un docente incapaz de amilanarse ante las más explosivas situaciones fuera  y dentro del aula”.

             El protagonista está caracterizado con atributos de tanta perfección que incluso en el marco del guión hay que subrayarlo para que no se convierta en una caricatura. En Rebelión en las aulas, la subdirectora Evans le explica a Tackeray porque una alumna se ha enamorado de él:

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   -Está enamorada de usted, no se sorprenda tanto (…) Nosotros, por ejemplo, somos completamente del montón (…) Y de pronto aparece Marck Tackeray: alto, guapo, atractivo, limpio, inteligente, como si acabara de salir de la fábrica. ¿Qué es lo que esperaba? 

 

La presentación del Profesor Finn, en el primer capítulo de la serie televisiva, Jóvenes rebeldes es ya toda una declaración de intenciones. Se mete en el agua y les dice a los alumnos anonadados. 

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“Ya es hora de tirar las convenciones por la ventana”  

             Los trazos de esta figura están muy codificados en el cine estadounidense. No obstante, también en el resto de filmografías los retratos del profesor se polarizan según un modelo en el que el profesor mesiánico se lleva todos los atributos positivos y los negativos se reparten entre el resto del claustro. Como si fueran un coro para el profesor ejemplar, el resto de los profesores parecen  estar puestos para destacarlo, para servirle de contrapunto.

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Dic 24 2008

Sin hijos o privilegiando a los alumnos

Las renuncias implícitas en la idea de docencia, el voto de castidad y de pobreza, se reflejan con especial intensidad en las vidas de algunos profesores que hemos podido ver en las pantallas. No se trata de que todos los profesores sean en la ficción vírgenes y pobres. No es así. No obstante, los profesores tienden a fracasar en el amor. Sus parejas les dejan, se mueren o son estériles. No en todos los casos, pero sí en gran parte de las fábulas con protagonistas profesores. Un caso reciente, en el que se ve un amor frustrado por la excesiva dedicación a la docencia, es el de la protagonista de Diarios de la calle, Erin Gruwell, que es abandonada por su pareja por que no puede compartir su entrega. El marido de la profesora no tiene el espíritu de superación de la protagonista ni su devoción en el trabajo:

Diarios de la calle.jpgScott: Creo que lo haces es noble y bueno, y estoy orgulloso de ti, de verdad. Pero quiero vivir mi vida y no sentirme mal por ello.

Erin: Yo no pensaba hacerme responsable de esos chicos.

Scott: ¿Y quién te lo ha pedido? Ni siquiera son tus hijos.

Erin: Cuando ayudo a esos chicos a que su vida tenga sentido, toda mi vida cobra sentido para mí. ¿Cuántas personas sienten eso?

La película está basada en personajes reales, igual que la protagonista de Mentes peligrosas, con la que comparte una entrega sin límites y una pedagogía innovadora. Lo cual parece incompatible con una vida familiar sana. Las relaciones personales truncadas por la docencia, o por un pathos trágico asociado a la docencia, son constantes en este tipo de cine. Parece que tener hijos propios y dedicarse a la docencia no son situaciones muy compatibles. En el mundo real, esta incompatibilidad es más acusada en el caso de las mujeres. Ada Abraham escribe en el capítulo “Tensiones propias de las profesoras” de libro Profesores en conflicto:

“El problema esencial, el más desarrollado y el más frecuente, resultó ser el del conflicto de papeles madre-enseñante. La mayor parte de las mujeres se sienten literalmente desgarradas (y algunas parecen encontrarse incluso al borde de la depresión) en razón de la dificultad de mantener un equilibrio satisfactorio sin sentimiento de culpa entre estos dos polos”[1].

Aunque no sólo las profesoras sufren este conflicto de prioridades en relación con los hijos. Una de las pocas películas en las que un profesor tiene un hijo, ya que parecen castigados por algo parecido a la esterilidad docente cinematográfica, retrata la relación conflictiva del Profesor Holland con su propio hijo. Él, un profesor de música, tiene un único hijo. Sordo. Como consecuencia de esta paternidad semifrustrada, el profesor se debate en un agónico debate interno al repudiar tácitamente a un hijo al que no le puede transmitir su materia. Aunque semejante duelo interno no es muy comprensible, ilustra la sensación de que la entrega a la profesión puede dejar desatendida la familia y viceversa. Como si fueran, en el cine, compromisos incompatibles.

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-Tú prefieres enseñar a otras personas antes que a mí.


[1] Profesores en conflicto, José Manuel Esteve, Narcea S.A. de Ediciones, Madrid, 1984.

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Dic 24 2008

El conocimiento útil para la vida

Dentro de este estereotipo narrativo, al comienzo, la clase no funciona, no marcha. Los alumnos rechazan los temarios oficiales. No entienden para qué vale el latín, la historia, las matemáticas, etc. La consciencia de que el conocimiento se ha vuelto académico en las escuelas, y que no tiene valor práctico, ya se encuentra en el Satiricón de Petronio, allá por el siglo I de nuestra era:

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“Seguro estoy de que la razón del total embrutecimiento de estos jovencitos en la escuela es que nada de lo que allí oyen o ven les da una imagen real de la vida. (…) Todo no es sino fraseología altisonante y dulzona. Todo, palabras y acciones, da la impresión de estar sazonado con adormidera y ajonjolí”.

Si esto era cierto en la época de los romanos, qué decir de un colegio deprimido en una barriada obrera de la periferia londinense. En las pantallas actuales, al profesor, enfrentado a la desidia de sus alumnos, se le ocurre una solución, “tratarlos como adultos”, hablarles de la vida, de temas tabú, hacer la clase atractiva, implicarlos en formas de dar clase novedosas, creativas. Clausuran los currículos, prescinden del temario, arrancan hojas de los libros, ven arte prohibido, etc.

Recurren a un ámbito de conocimiento no formal, fuera del currículo pero en pleno contacto con la sociedad. La oposición entre una escuela consagrada a sus propias reglas y una implicada con la vida real está siempre presente en este tipo de historias.

o       En la novela anteriormente citada, Hijos del trueno, los alumnos se liberan de la condena de exclusión participando y ganando un concurso de televisión, pese a la oposición  de la Gerencia de Enseñanzas Medias.

o       En Semilla de maldad es una proyección animada de “las habichuelas mágicas” y la función navideña.

o       En  Mentes peligrosas y El club de los poetas muertos era la poesía.

o       En Diarios de la calle se trata de la publicación de un libro con las vivencias de los alumnos, visitas a museos y buscan formas de autofinanciarse.

o       The great debaters. Mel Tolson prepara a sus alumnos para el campeonato nacional de debate y acaba venciendo al equipo de Harvard.

masala.jpgMasala es un TV movie emitido el 5 de Enero de 2007 en Telecinco. Es una revisión del cliché narrativo que estamos analizando, pero adecuado las características de un instituto madrileño. de alumnos multirraciales. Los alumnos conflictivos, de etnias diferentes, acabarán hermanados gracias al lenguaje común de la música y el baile en la clásica función redentora de fin de curso.

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