Dic 28 2008
Del profesor torturador…
Algunos directores critican la educación autoritaria que sufrieron en su infancia personalizándola en un profesor sádico y torturador. Ingmar Bergman debutó como guionista con Hets (Tortura) que muestra al profesor de latín, apodado Caligula, como un torturador sin compasión, que atormenta a sus alumnos, provoca la expulsión del joven Jan-Erik Widgren y lleva prácticamente hasta el suicidio a la joven Bertha Olsson, con la que mantiene una relación sádica.

Casi todos los países de ámbito occidental han reflexionado sobre la educación autoritaria, filmando auténticos ajustes de cuentas con el pasado. En Francia, Jean Vigo filmaría -ya en 1933- una surrealista rebelión de los alumnos de un internado contra la arbitraria e injusta educación que se imparte en ese reducto claustrofóbico. Cero en conducta narra la rebelión poética, surrealista, de los niños contra ese deseo de control social. Francois Truffaut reivindica, también en Francia, el mundo de la infancia y critica el carácter represivo de la educación recibida, apostando por una energía vitalista opuesta a lo académico e institucional con su célebre trilogía de la infancia, compuesta por La piel dura, Los cuatrocientos golpes y El niño salvaje. El alter ego del director, Antoine Doinel desea salir a la calle, un mundo lleno de promesas, pero el profesor le dice:

Pueden salir, eh, alto, usted no, jovenzuelo. El recreo no es una norma sino una recompensa.
Frank McCourt describe en Las cenizas de Angela la educación represiva irlandesa que le toco vivir. La novela fue llevada al cine por Alan Parker. Aunque fue el grupo inglés Pink Floyd, el que ideó en El muro un ataque frontal y sin complejos a los profesores, y la institución escolar como fábrica de homogeinización y zombización social. Las imágenes de la escuela como una fábrica en cadena, un muro o una fábrica de salchichas, o de autómatas, bajo el estribillo de We don’t need no education, ha sido simbólicamente mucho más eficaz que todas las ficciones críticas producidas hasta esa fecha.

En España, la revisión de la educación represiva del nacionalcatolicismo franquista da la sensación de no acabar nunca. El florido pensil, el libro del profesor universitario Andrés Sopeña, ha inspirado obras de teatro y la película homónima de Juan José Porto. La serie de Cómics de Carlos Jiménez, Paracuellos, sobre los hospicios de Auxilio Social de la Falange Española, retrata ese universo lleno de injusticias y sadismo de la educación en la posguerra. El mismo Pedro Almodóvar realizó en 2004 La mala educación que denunciaba la educación religiosa e hipócrita recibida en un colegio religioso de la época.






La hormiga laboriosa es cosa del pasado. Ahora, la cigarra reina. 