Abr 10 2009

Ascensor social

“Siempre se ha repetido que la educación es, por excelencia, el ascensor social de los ciudadanos. ¿Es verdad o es un tópico? Y más exactamente: ¿sirve la educación para mejorar socialmente o, al contrario, primero uno mejora y luego adquiere mejor educación?”

Joaquín Estefanía, EL PAÍS, 9-12-2007

Ver Educación como “ascensor social”

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Nov 06 2008

La pandilla basura

 

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A mediados de los 80 se popularizaron unos cromos basados en personajes sacados de la basura, feos y deformados. La serie coleccionable tuvo tanto éxito que en 1987 se estrenó la película del mismo nombre: La pandilla basura.

eferirnos a la pandilla que acompaña al protagonista. Formada por amigos que han sido rechazados por los populares y que sólo el protagonista acepta como compañeros. De esta forma se legitima demostrando su superioridad moral y su carencia de prejuicios. Dentro de la lógica narrativa “teenager”, esta legitimación desencadena el mecanismo por el cual, como diría Cohelo, “el universo -narrativo- conspira para que” logre triunfar.

 

Harry Potter es el único personaje  que acepta a Ron Weasley, de familia pobre y sin abolengo, un sangre sucia, a Hermione Granger, que es de origen muggle, no mágico, y “empollona” o a Rubeus Hagrid, un gigante bienintencionado pero de pocas luces. Para ello debe renunciar a los cantos de sirena de Draco Malfoy:

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Pronto descubrirás que hay cuadrillas de magos mejor que otras. No te juntes con la gente equivocada, Potter.

 

DJ Walters, un muchacho de doce años, se legitima en Monster House como héroe en su relación con inadaptados como Chowder, su regordete colega, o Skull, el pizzero experto en videojuegos. Una corriente de simpatía se dirige hacia el protagonista capaz de rodearse de inadaptados.

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Oct 04 2008

Madres, Madrastras, padres… La socialización primaria ausente

 

 

madrastra blancanieves.jpgPara que muchas de las historias infantiles o juveniles comiencen, lo primer que hay que hacer es neutralizar a aquellos que dirigen sus conductas. Un muchacho no puede ser responsable de su propia historia hasta que la influencia de padres y profesores ha sido anulada. Es decir, se pone en suspenso la socialización primaria y secundaria, el niño no recibirá órdenes, decidirá su propio futuro. Esto sucede en el modelo clásico con el recurso de la orfandad, matando narrativamente a los padres.

Los cuentos infantiles del siglo XIX, en el que muchas películas de Disney, o famosas series de televisión, convierten en protagonista al niño huérfano: Hansel y Gretel, Cenicienta, Bambi, Heidi. O colocan a la madre o el padre fuera de la trama o ausente: Marco, Dumbo, tarzán, Oliver Twist, Huckleberry Finn. Son herencia de un modelo histórico demográfico mucho más agresivo, en el que los embarazos malogrados y la muerte prematura eran mucho más corrientes. De forma, que podemos decir que la generación de los padres actuales se ha educado en un modelo narrativo de historias juveniles en las que predomina el recurso emotivo de la orfandad, plagadas de madrastras y peligros. El joven protagonista se queda sólo, se convierte en protagonista principal y “libre” de tutelas, comienza una historia de aprendizaje y madurez.

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Harry Potter sigue este mismo modelo. Una familia sin misericordia, un hermanastro envidioso, y la injusticia continuada, le obligan a evadirse a un mundo mágico, tal y como hacen los lectores de sus episodios en un claro proceso de identificación.

 

La serie juvenil One Tree Hill tiene como protagonista a Lucas, un joven hijo de madre soltera cuya relación con su padre -que reniega de él- y con su hermanastro es de competición y desafección.

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Es necesario matar al padre. Y también al profesor. Aunque en algunas ocasiones no hay que hacerlo literalmente, basta con adoptar la óptica infantil y caracterizarlos negativamente para justificar la huida o la evasión posteriores.

El pintor americano Norman Rockwell, caracteriza a los padres y a los profesores de formas simétricas, como verdugos implacables. Dos caras de la misma moneda, la socialización forzosa.

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henriette.jpgEl modelo contemporáneo no es idéntico. Las series y películas actuales no recuperan con tanta frecuencia ese modelo de padre o madre desaparecidos. Se trata más de una “orfandad psicológica”. La madre o el padre se inhiben de sus obligaciones de socialización, dejan al niño a la deriva o le imponen sus reglas y un futuro predeterminado. Por eso,  como Mathilda, reniegan de su familia biológica para no tener que renunciar a su superioridad intelectual. Algo parecido le sucede a Donnie Darko, que decide sacrificarse antes que continuar desarrollando un corsé social que no es el que él ha elegido. Henriette, la protagonista del cómic de Philippe Dupyu y Charles Berberian, reniega de sus padres, unos seres ensimismados y egoístas.

burger king.jpgEl estilo Burger King. Algunas campañas de la multinacional americana ofrecen una visión negativa de los padres. Son padres que no conceden descanso a los hijos, los atosigan con reglas, con actividades extraescolares y sólo se oyen a sí mismos. “Acaso nacimos con cubiertos en las manos“. Por eso, los establecimientos de la cadena ofrecen un espacio de “libertad“, dónde el niño podrá ser el protagonista -”Aquí tú eres el King“- y no el objeto de las frustraciones de los padres.

Viñetas de padres que desatienden sus obligaciones.

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