Abr 18 2009

Leo libros. ¿Qué me pasa, doctor?

Lo cierto es que el cine ya ha construido estereotipos que se han consolidado como contracultura escolar. La ficción audiovisual es más fotogénica en movimiento, conquistando la acción, el espacio. La pasividad visual que emana de la lectura de un libro no puede concitar grandes pasiones. Es frecuente que el lector de libros no sea un personaje feliz, que su pasión por la lectura tenga contraindicaciones. Un exceso de percepción, un phatos trágico. 

Ver libros, el estigma de la cultura.

No hay comentarios

Ago 07 2008

Libros, el estigma de la cultura

baldomero.jpgLa lectura de libros obligatorios aparece como el mejor sistema para desincentivar la lectura en general. La viñeta de “Para ti que eres joven” expresa con claridad el alejamiento de los alumnos del universo académico obligatorio. Esta opinión tiene cada vez más partidarios. Santiago Eraso escribía en una columna que “los alumnos se ven obligados a leer El lazarillo de Tormes, La Celestina o El Conde de Lucanor”, lo cual “supone, en la mayoría de los casos, una auténtico suplicio que va en detrimento de un verdadero fomento de la lectura”[1]. De la misma opinión que Vicente Verdú, Santiago Eraso no acaba de entender la irrelevancia académica de la imagen en el currículo oficial. 

“¿Por qué, conociendo la importancia de la cultura audiovisual en el universo simbólico de los jóvenes, todavía hoy no se imparten en la escuela, de manera reglada, nociones de fotografía, cine y vídeo, del mismo modo que se enseña lengua y gramática?”.

 Lo cierto es que el cine ya ha construido estereotipos que se han consolidado como contracultura escolar. La ficción audiovisual es más fotogénica en movimiento, conquistando la acción, el espacio. La pasividad visual que emana de la lectura de un libro no puede concitar grandes pasiones. Es frecuente que el lector de libros no sea un personaje feliz, que su pasión por la lectura tenga contraindicaciones. Un exceso de percepción, un phatos trágico.

La película de Francis Coppola, La ley de la calle, 1983, narra la vida de dos hermanos, Rusty James, inculto, pero franco y directo, y El Chico de la Moto, gran lector, pero condenado a una inquietante y torturada vida interior y a un final infeliz. Se trata del estigma de lectura y de la cultura. Como si la lectura, y el conocimiento implícito, llevasen a un pathos insatisfecho y trágico. El protagonista de el Guardían entre el centeno, sufre de idéntica condena. Da la sensación que una inteligencia destacada permite captar las zonas oscuras de nuestra sociedad y lleva directamente a la apatía o a la autodestrucción.

La serie Los soprano se centra en un capítulo en la educación del hijo menor de la familia, que gracias a la lectura pasa un período de crisis personal y existencial que los padres no aciertan a entender. Meadow, la hija mayor les explica a sus padres los efectos colaterales de la educación.

los soprano.jpg

-¿Queréis que lea algo que no sea un Playboy? Enteraos. Le mandaron leer El extranjero. ¿Queréis que sea culto? ¿Creéis que la educación es para ganar dinero? Esto es la educación.

-¿Nunca pensáis cosas como “por qué nacemos”?

George Steiner va más allá en Elogio de la transmisión y advierte que:

“hay que prestar atención al vuelco apasionante que se observa en los Estados Unidos: quien susurra, quien balbucea, quien habla mal, ése es quien goza de la reputación de ser un hombre honrado. Lo contrario de nuestra gran tradición retórica, clásica y europea. Hablar mal viene a significar a que se trata de alguien que dice la verdad…Y, al revés, hablar demasiado bien es un síntoma claro de falta de honradez.”

 

Corroborando las palabras de Steiner, comprobamos que los héroes de cine americano tienden a ser parcos en palabras. Se oponen a la erudición del personaje hipócrita, al político que da ruedas de prensa, o al compañero intrigante y arribista. Son héroes de acción, antiacadémicos, que se expresan casi con onomatopeyas como síntoma de honradez. La posesión de cultura posee, en este tipo de cine, una caracterización negativa.

heroes.jpg

La cultura reivindicada en el cine tiende a ser cultura para la acción. Diarios de la calle, se titula originariamente Freedom writers: escritores de la libertad. Esta basada en un hecho real. En este caso se reivindica el valor de la cultura y del libro como instrumento para la acción. Los alumnos escriben sus propios diarios y acaban editando un libro. No se trata de cultivar una cultura endogámica, académica, replegada sobre un eterno proceso formativo, sino de asomarse a la sociedad, hacerse visible, hacer agradable el proceso educativo con constantes refuerzos: conferencias, fiestas recaudatorias, premios, visitas, etc.

freedom writers.jpg


[1] DIARIO VASCO, Viernes, 1 de Febrero de 2008.

tabla.jpg

No hay comentarios

This site is protected by WP-CopyRightPro