Abr 20 2009

Leo cómics. ¿Qué me pasa, doctor?

Si los libros están identificados con una cultura de elite y, por tanto, sospechosa, los cómics se caracterizan por lo contrario. Leer es síntoma de incultura. Aunque no sólo de eso. El lector de cómics es un individuo escapista, inadaptado, inmaduro. El alumno bien parecido y popular de las series americanas no necesita el cómic, el rol o el ordenador para tener una vida plena. Es el inadaptado el que debe recurrir al universo de la ficción para adolescentes dónde liberarse gracias a fábulas escapistas.

Ver Cómics, el estigma de la incultura

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Dic 07 2008

Los populares

La ficción americana es más que rígida en este estereotipo. La figura del deportista de éxito y la animadora se erigen como representación-tipo de la popularidad. Robert Rodríguez se ríe del binomio quarterback-animadora en The faculty.

faculty.jpg-Siempre he sido bueno en fútbol, y en baloncesto y en cualquier deporte que practique. Creo que quizá sea hora de intentar algo que no se me de tan bien, algo diferente.

-¿Y qué tengo que hacer yo mientras tú vas a buscar un cerebro? El orden social establecido es que la animadora jefe salga con el quarterback titular, no con un simple estudiante.

Hay que constatar que el estereotipo es negativo en la mayor parte de los casos. Son superficiales y excluyentes. Serán populares pero no gozan de las simpatías de los guionistas. El popular forma un grupo cerrado de amigos y lidera al instituto. Detesta la fealdad y la diferencia, se opone a las novedades, va cargado de prejuicios. Acosa al diferente. Es decir, al protagonista.

to sir with love.jpgEntre las chichas, la popularidad está relacionada con cierta promiscuidad. Una alumna de Rebelión en las aulas II, censura a otra su exhibicionismo diciendo que cuando una chica quiere ser popular tiene que hacerse la fácil. La ropa ajustada y el maquillaje no dicen nada acerca de quién es ella. Eso no es más que un estereotipo machista”

Los libros no están entre sus preferencias ni se cuestiona grandes cosas. Sin embargo, no se opone al sistema educativo. Se mueve a la perfección dentro de él, aunque no sea brillante académicamente.

Una prueba de que el estereotipo de las populares no funciona sólo en  la ficción estadounidense, puede constatarse en la película Fucking Amal. En la vida de un pequeño y asfixiante pueblo sueco -Amal-, una de las chicas del grupo de las “populares”, Elin, acaba aceptando públicamente su homosexualidad y el amor que siente por Agnes, patito feo de la clase, y ambas salen de la mano en un clásico plano de rebelión y victoria contra los prejuicios sociales dominantes. Se trata de un acto de valentía por partida doble: por un lado, Elin renuncia a la sexualidad admitida socialmente y, por otro, se enamora de una adolescente que no forma parte del grupo dominante.

fucking amal.jpg

La popularidad como condena. La popular de Fucking Amal lo es a su pesar. Quieren liberarse infructuosamente de la carga de su rol. No es el único caso. Claire, la cheerleader de la serie Héroes, se alía con los frikis contra sus antiguas compañeras. Stan Rosado, el líder del equipo de The Faculty decide dejar el deporte y concentrarse en lo académico, contra la oposición de su novia que no quiere ser novia de “un simple estudiante”. Incluso en la reciente y poco estereotipada Juno, el “cachas” parece encerrado en su rol, como si fuera una condena.

juno.jpg

“Los cachas como él siempre quieren chicas frikis. No lo reconocen porque se supone que les van las animadoras perfectas”.

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