Ene 13 2009

Una profesión cíclica

semilla de maldad.jpgSemillas de Maldad, comienza con una analogía formal interesante. La pizarra en plano frontal viene a coincidir con la pantalla de cinemascope. Es como si todas las historias que han tenido lugar ante una pizarra, el tiempo que hemos pasado colocados como espectadores, orientados hacia delante, como en un minicine, fuese similar a una proyección. O como si hiciésemos con esta película un flash back a nuestra edad escolar.

La docencia se basa en repetir una y otra vez el mismo ciclo, como Prometeo. El profesor “sabe que el alumno que tiene delante un día u otro desaparecerá de su vida, y en muchos casos nunca volverá a saber nada de él”. Ve cada año decenas de rostros nuevos, congelados en la misma edad. Ha borrado decenas de veces la pizarra, recreando una fórmula o una frase que tiene ya el tono de una letanía. La repetición eterna.

Emperors club.jpgLas películas de profesores se esfuerzan en justificar esa eterna repetición, en hacer balance y encontrar un sentido a todas esas pizarras borradas. El profesor Crocker-Harris de La versión Browning se lamenta por haber fracasado en su empeño. Muchas películas están basadas en el flash back, en el profesor que recuerda y hace balance de una vida. El profesor Isak Borg de Fresas salvajes regresa a la universidad a recibir un homenaje. Ese hito le servirá para recordar toda su vida. El profesor Hundert recuerda su relación con el alumno Sedgewick, una relación también frustrada en la película Emperor’s club. El reconocimiento de otro alumno al llevarle a su propio hijo como futuro alumno cubre sus aspiraciones.

Mr Chip o el profesor Holland, son profesores de ficción y el reconocimiento final les liberará del peso de las dudas, de los sinsabores, del sacrificio personal, de sus frustradas ambiciones profesionales por una vida dedicada a la docencia. Todo tiene sentido.

En el mundo real el ciclo de la profesión pasa por diversas etapas, pero al final “no es extraño que bastantes de ellos (profesores en los años finales de su profesión) se sientan cansados, en parte por su dilatada trayectoria profesional con tantas convulsiones y cambios, y en parte también por la perspectiva de una jubilación ya cercana”.[1] El profesor anciano ya no está para ruidos. Es, además, nostálgico de otra época. No entiende el presente.

Profesores de Boston.jpgLa directora del Departamento al anacrónico profesor en Profesores de Boston.

-Aquí hay mucha gente que cree que has perdido la perspectiva.


[1] Sobre el bienestar de los docentes, Alvaro Marchesi.

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Dic 30 2008

Deprimidas y superadas

No es difícil encontrar ejemplos de profesores al borde de la depresión. No obstante, en su codificación más estricta el profesor superado es una mujer madura, de un instituto público que tiene asignada una clase muy conflictiva. Es la anterior al héroe, al protagonista. Su fracaso en la conducción de la clase certifica que la clase es de extrema dificultad y subraya el éxito del profesor o la profesora ejemplar cuando se haga con el control absoluto de la clase.

profesores de boston.jpg Primer capítulo de la serie Profesores de Boston:

 -No quieren escuchar. No quieren aprender. No soy oficial de la condicional. ¿Lo entiendes? Soy maestra. La gente no me respeta. Soy maestra. ¡Por Dios santo! ¡Ya estoy harta!

 Comienzo del largometraje para televisión, Masala:masala.jpg

 -Ya no aguanto más, estos críos son el demonio. Me han echado de la clase. Voy a pedir la baja. No puedo más.

 Los profesores reales se confiesan en algún momento al borde del abandono o la depresión.

 “Hirugarren urtean, bigarren zikloan jarri ninduten. Gela bat izatetik gelarik gela ibili behar izatera pasatu nintzen. Hirugarren ikasturte hartan bertan piztu zitzaidan ikastola utzi eta beste norabait joateko gogoa”. Kurrin-kurrun vitae, Joxerra Garzia, Alberdania, irun, 2004, 65 o.

 Forges representa a la profesora despeinada y con el gesto cansado, agotada por el creciente número de funciones que debe desempeñar.

forges.jpg

 La profesora de Hoy empieza todo:

 

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             “Ahora todo ha cambiado. Tengo 30 alumnos y me superan”.

 El tono de comedia predomina en este pasaje de Le plus beau metier du monde, en la que el director y dos profesores se intercambian antidepresivos. La depresión por la que van pasando diversos miembros del claustro se convierte en un elemento cómico de la película.

le plus beau metier du monde.jpg

“Siempre acabas igual al final de todos los cursos; agotado, quemado, sucio. Es un ciclo invariable”. Toni Sala, Crónica de un profesor en Secundaria.

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Dic 28 2008

…al profesor torturado

 

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Este modelo inflexible de educación no refleja la realidad de los institutos actuales, y aunque no ha desaparecido totalmente el estereotipo del profesor cruel, en la actualidad, ha dejado paso en los medios a un modelo de educación caótico y masificado, donde el profesor sobrevive como puede.

La serie francesa de cómics Les profs refleja una educación pública de este tipo. Los profesores sobreviven con antidepresivos, las instituciones tienen problemas para reclutar nuevos profesionales, los alumnos acuden a clase sin interés, los directores bregan con sus dificultades económicas, etc. La serie se publicita con frases de este tipo:

“Más fuertes que el Zorro, más aguerridos que Indiana Jones y bastante peor pagados que James Bond, penetran en la jungla asfixiante de los institutos para enfrentarse a las tribus de alumnos hostiles”.

Con tintes bastante más dramáticos, la película 187 refleja las dificultades de un profesor volcado en su profesión, que no encuentra en la violencia de los institutos públicos americanos el ambiente más favorable para su vocación. Es maltratado y perseguido, y pasa de ser víctima a verdugo. La secuencia final reproduce algo parecido a un suicidio, tanto del profesor como de Cesar, el alumno que le lleva a la locura.

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“Te enseñaré algo. No me puedes matar. Lo que yo soy, lo que he sido, murió hace un año. Todo lo que siempre quise me ha sido arrebatado. No hay vuelta atrás.  Era un profesor, quería ayudarte”.

Muy parecido es el descenso al abismo de el profesor Harry Senate, en el primer capitulo de Boston Public. Cansado de las constantes humillaciones que sufre en la clase de alumnos conflictivos -La mazmorra- hace ostentación de una pistola y acaba disparándola en clase.profesores de boston.jpg

“Es eso lo que respetáis. ‘Eso lo respetamos y nos gusta ver como se cargan a la gente’. Mi película preferida es El padrino. Incluso los buenos acaban disparándose a la cabeza como en Los Sopranos.  Es divertido, nos produce placer”.

Con una temática similar a la película de     Kevin Reynolds, 187, la obra teatral del ex profesor de francés Jean-Pierre Dopagne, El maestro, basada en un suceso real que tuvo lugar en Bélgica, narra la vida de un profesor que dispara con una ametralladora sobre sus alumnos, matando a 17 de ellos. 

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Dic 26 2008

¿Profesores inútiles?

forges.jpgLa sensación de que el creciente influjo de los medios audiovisuales influye negativamente en la enseñanza parece relacionada con la hegemonía de Internet, de la televisión digital o los videojuegos, novedades tecnológicas de la última década que han revolucionado el audiovisual. No obstante, si leemos la solapa del ensayo ¿Para qué los profesores?, del filósofo Georges Gusdorf, quizás debamos repensar nuestra afirmación:

“En la edad de la radio, de la televisión, de los medios audiovisuales, se puede preguntar si los maestros y los profesores no son ya profesiones inútiles. ¿Es su misma existencia un arcaísmo que perpetúa el modo de enseñanza más costoso y desfasado? El mundo está hoy en pleno caos pedagógico”[1].

La afirmación puede parecer pesismista y actual, aunque sólo es lo segundo, ya que el libro se editó en 1963, fecha en la que la eclosión de los medios audiovisuales era, comparándola con la actualidad, bastante limitada.

La serie estadounidense Zoey 101 refleja a unos estudiantes que usan de manera constante y desinhibida las tecnologías de la información, mientras los profesores, torpes con cualquier aparato, se ven sobrepasados por el uso de la tecnología y son incapaces de controlarlo. El sexto episodio de la segunda temporada se titula Opiniones en la red. En dicho episodio un debate en uns página web genera una encendida discusión de género que el profesor Benders no puede controlar. El programa es censurado y una intervención televisiva de Zoey aviva una rebelión que sólo finaliza con el levantamiento de la prohibición.

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“Chase y Michael tenían un programa muy chulo en la web, pero nuestro jefe de estudios lo prohibió. Eso me parece censura y está mal. Y si estáis de acuerdo, acercaros a decir al señor Rivers qué opináis de la censura”.

El profesor Milton de Profesores de Boston tampoco se lleva muy bien con la tecnología. Es un profesor sin habilidades para imponerse, del que los alumnos se ríen. La página de una alumna contiene animaciones suyas y de otros profesores. El director del centro no cree que se pueda hacer nada contra la alumna porque la ley le ampara. El profesor se queja amargamente.

profesores de boston.jpg

“La primera enmienda no protege a los alumnos de todo.”

El profesor intenta ponerle puertas al campo abierto de los nuevos medios. La educación no controla el flujo de información y de comunicaciones informales que se organiza en una red ramificada y de difícil control. El profesor debe aprender a convivir con un flujo caótico porque no podrá controlarlo. Es la cuestión central de la autoridad que Juan Luis Cebrían expresa así:

“La autoridad tiende a desaparecer en  la red, construida sin ningún criterio jerárquico. No es sólo que los profesores sientan cierto complejo de inferioridad ante sus discípulos, que se manejan mejor que ellos en el mundo digital. Incluso cuando, con el cambio generacional, los maestros del mañana se incorporen con naturalidad al uso de los nuevos sistemas, la cuestión seguirá en píe. La sociedad digital es un mundo cooperativo en el que se parte de la base de que todos tienen algo que aprender y enseñar. La retransmisión de saberes, su jerarquización, puede verse en entredicho”.[2]

Lo cual viene a sumarse al debate actual sobre la perdida de autoridad. Según algunos autores la autoridad hay que ganársela, no darla por supuesta:

“También será necesario un talante y una autoridad que no puede derivarse de una forma autoritaria de enseñanza, sino sólo de la solidez de los argumentos y de los contenidos”.[3]

juego profes.jpg


[1]“¿Para qué los profesores?”, Georges Gusdorf, Cuadernos para el diálogo, Edicusa, Madrid, 1969 (primera edición francesa: Librairie PAYOT, París, 1963).

[2] Aprender para el futuro, nuevo marco de la tarea docente, en el artículo de Juan Luis Cebrián “El profesorado ante las nuevas tecnologías”.

[3] Educación para la ciudadanía y derechos humanos, Gregoria peces barba, espasa calpe, Madrid, 2007.

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