Ene 13 2009

El aula vacía

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Al final queda este plano.

El aula vacía

En el aula vacía se oye el bullicio de lo que fue. Las miles de historias encadenadas, una sobre otra en la memoria.

Lo colectivo enfrentado a lo individual.

El nacimiento de la vida social.

El aula vacía potencia el eco de la soledad, de la juventud que se escapa como arena entre las manos.

La distancia entre lo que pudo haber sido y lo que realmente fue.

El eterno juego entre expectativas y realidades.

Escenario mudo de los dramas y comedias que marcaran tantas vidas.

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Fundido al negro.

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Ene 13 2009

El sistema educativo

El profesor de ficción, cuando es recto, debe oponerse al sistema. Si él es profesor, la institución académica hará todo lo posible por cortarle las alas. Los adolescentes disfrutan con las fábulas anti-autoritarias. Cuando una película o un videojuego genera una caracterización maniquea en la que el director es retratado como un crápula, un personaje odioso y engreído, podemos estar seguro de que estamos ante un producto de claro enfoque “teenager”.

El director Crabblesnitch de la academia Bullsworth, del videojuego Bully, es retratado como un deplorable y presuntuoso profesor. A pesar de todo, hablará al alumno díscolo de vocación, ridiculizándola.

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-Dime, ¿por qué debería perder el tiempo contigo?

Porque es mi vocación. A eso me dedico. Tú eres un as causando problemas y yo reformando chicos como tú, convirtiéndolos en respetables miembros de la comunidad.

Lamentablemente, las palabras respetable y comunidad suenan horribles en boca del director de Bully. El enfoque adolescente determina que lo que hagan los adultos, y en especial los profesores, hay que mirarlo con sospecha. Las historias suelen ser anticomunitarias, antisociales. El joven deber rebelarse contra esa comunidad sospechosa, contra esa respetabilidad sospechosa.

No sólo los alumnos se rebelan contra esa comunidad sospechosa y castradora. Los profesores justos también lo hacen.

-Profesor Holland al tribunal que recorta las Humanidades:

“El principal problema es que lo que ustedes quieren es crear una generación de niños que no tenga capacidad para pensar o crear o escuchar”.

-Tackeray al director en Rebelión en las aulas II:

“Cuando empiezas a hacer concesiones ya no puedes parar”.

-La profesora Karen Pomeroy, interpretada por Drew Barrymore, en Donnie Darko, al director Cole, antes de que éste certifique su despido:

-No creo que usted sepa cómo comunicarse con esos chicos. Y los estamos perdiendo a la apatía… a este ridículo sistema. Se nos están escapando.

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Dic 29 2008

Fracasado y cruel

El resentimiento se ha hecho más explícito. Son profesores fracasados, sin talento, que odian su profesión, no entienden a la juventud. Sus expectativas eran más elevadas o diferentes. Culpan a los alumnos, a los nuevos tiempos, a la delincuencia. Sienten en su fuero interno que han fracasado y somatizan todas sus frustraciones en su profesión y en los alumnos.

             El bedel Carl, cuya profesión carece de prestigio social, es, sin embargo, un sabio que disecciona la psicología resentida del profesor Vernon en una conversación fundamental de El club de los cinco:

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-¿Cuando eras niño qué querías ser?

-Llevo en la enseñanza más de 22 años. Y cada año esos chicos se vuelven más y más arrogantes.

-No digas sandeces. Los chicos no han cambiado, has cambiado tú. Elegiste la enseñanza porque te pareció que podía ser divertida ¿no?  Porque podrías disfrutar de las vacaciones de verano. Luego te diste cuenta de que era un trabajo de verdad y te sentiste frustrado.

-Los chicos la han tomado conmigo, Me tratan como a un perfecto gilipollas.

-Venga ya, si tuvieras 16 años, ¿que pensarías de ti?

-Crees que me importa un carajo lo que esos chicos piensen de mí.

-Sí, lo creo.

             El profesor Weston de Rebelión en las aulas representa lo contrario de Tackeray. No es aseado, ni trabajador, ni apuesto. Es el primero en cobrar el día de paga. Su resentimiento aflora por todas partes.

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-Es usted un ingenuo mi querido colega. Dentro de nada estarán ganando el doble que usted y que yo. Serán parte feliz del gran Londres sucio, analfabeto y maloliente. Y vivirán encantados. Hoy día es una desventaja haber recibido una educación.

            La educación autoritaria generaba muchos profesores crueles. Pese al cambio de paradigma educativo, el cine sigue conservando ejemplos de profesores que se ensañan con sus alumnos. Abusan de su posición de poder para descargar todas sus frustraciones. Están resentidos pero su manera de afrontar el resentimiento es construir un personaje implacable, severo y riguroso.

           Txintxeta el profesor de la novela de Xavier Mendiguren, Irakasle alu bat, pertenecería a este grupo. El recuerdo que deja en el alumno que narra la historia es imborrable.

“Ez zait sekula ahaztuko irakasle alu hura. Alua zen, bai. Alua, eta kabroia eta putasemea. Gehikerian ari naizela pentsa lezake baten batek, pasatu egin naizela. Hala uste duenak ez zuen Txintxeta ezagutu, ez daki oso ondo nolakoa zen alu hura”.  

descubriendo a forrester.jpgEl profesor Robert Crawford de Descubriendo a Forrester intenta humillar a un alumno débil. Utiliza el conocimiento como arma arrojadiza. La crueldad, la pedantería, el academicismo inútil y el resentimiento son sus señas de identidad. Es profesor y crítico -quizás una de las profesiones más ridiculizadas por los guionistas- porque no ha tenido talento para se escritor. De ahí su resentimiento con el talento del joven estudiante negro de 16 años Jamal Wallace, discípulo del retirado escritor William Forrester. Los que se sitúan fuera de la docencia son los verdaderos héroes de la trama.

La señorita Tingle, que cumple perfectamente con las cualidades sombrías de este estereotipo, se regodea en su maldad. No deja títere con cabeza, pero su alumna, Leigh Ann Watson, sabe de dónde viene su resentimiento:      senorita tingle.jpg                     

-Se oculta tras su licenciatura, pero la verdad es que está celosa de todo estudiante al que enseña. ¿Nunca salió de esta ciudad, verdad? Fue al instituto aquí, ahora enseña aquí y morirá aquí. Y le duele que alguien preocupado por su futuro quiera marcharse para buscarse una vida.

             El profesor Croker Harris de La versión Browning -película de la que hay dos versiones, una de 1951 y otra de 1994- se da cuenta de que ha fracasado como profesor al entablar una relación privilegiada con un alumno: Taplow. Su vida familiar está marcada por un matrimonio fracasado. Sus sueños de juventud no se han cumplido. La dureza con la que trata a los alumnos, que le han puesto el mote de Hitler, encubre su frustración por todo lo anterior. Finalmente, se redimirá de sus culpas en una multitudinaria confesión ante toda la comunidad.

la version browning.jpg Croker Harris ejemplifica mejor que otros profesores de ficción al profesional de la docencia que ha intentado protegerse creando una aparente “frialdad emocional“, negándose a sentir, construyendo un entorno aséptico y un personaje de temible fachada para esconder su vulnerabilidad y sus emociones.

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Dic 29 2008

El profesor/la profesora no convencional. El cliché del “sistema”.

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Ya sabemos que la ficción, las historias que nos cuentan, son encarnadas por personajes individuales. El cine y la novela narran triunfos grandiosos de personajes solitarios. Es el esquema de David contra Goliat, del individuo contra el sistema. El estereotipo de profesor que tiene mayor fuerza mítica, es el del profesor titánico, el salvador   que llega a una escuela y deja su legado mítico, su estela de leyenda. No es un profesor real. Incluso es un profesor cuya perfección puede incomodar a los profesores de carne y hueso porque jamás llegarán a su ejemplaridad de relato arquetípico, ni a su entrega de santidad. Es un arquetipo que parece decirle “aunque tu clase esté llena de pobreza, de violencia, de rencor, si fueras un profesor de verdad estaría en tu mano salvarlos a todos”. 

            El profesor llega a un centro en el que los alumnos no pueden crecer en plenitud sea cual se la causa: racial, de clase, económica, por el peso de la tradición, del prejuicio o por cualquier otra razón. No encontrará en la dirección del centro, o en los organismos educativos ninguna ayuda, porque siguen la inercia de la comodidad  o del ahorro económico. El claustro de profesores tampoco ayudará gran cosa, repleto como esta de profesores indolentes, cínicos, mediocres o resentidos que sirven para realzar al protagonista. Los comienzos serán duros, estará a punto de tirar la toalla, pero justo en ese punto tomará la decisión de continuar su magisterio y convertirlo en el centro de su vida, sacrificando todo lo demás. Se enfrentará al sistema para defender a sus alumnos. Al final siempre hay una escena en cámara lenta, o con la orquesta desatada, en la que los alumnos se inclinan ante el profesor o la profesora no convencional rindiéndole un homenaje colectivo. 

            Para nosotros es una figura calcada del contorno del profeta de las tradiciones judeocristianas. Para Zaplana Marín, se fundamenta en el Western. Aunque los pistoleros solitarios también tienen simbologías cristianas. Por lo tanto, es probable que estemos diciendo cosas parecidas. 

 “Los guionistas de Hollywood perciben que únicamente deben trasladar situaciones y personajes de unos lugares a otros. Es decir, el pistolero errante y “desfacedor de entuertos” se convertirá ahora en un docente incapaz de amilanarse ante las más explosivas situaciones fuera  y dentro del aula”.

             El protagonista está caracterizado con atributos de tanta perfección que incluso en el marco del guión hay que subrayarlo para que no se convierta en una caricatura. En Rebelión en las aulas, la subdirectora Evans le explica a Tackeray porque una alumna se ha enamorado de él:

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   -Está enamorada de usted, no se sorprenda tanto (…) Nosotros, por ejemplo, somos completamente del montón (…) Y de pronto aparece Marck Tackeray: alto, guapo, atractivo, limpio, inteligente, como si acabara de salir de la fábrica. ¿Qué es lo que esperaba? 

 

La presentación del Profesor Finn, en el primer capítulo de la serie televisiva, Jóvenes rebeldes es ya toda una declaración de intenciones. Se mete en el agua y les dice a los alumnos anonadados. 

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“Ya es hora de tirar las convenciones por la ventana”  

             Los trazos de esta figura están muy codificados en el cine estadounidense. No obstante, también en el resto de filmografías los retratos del profesor se polarizan según un modelo en el que el profesor mesiánico se lleva todos los atributos positivos y los negativos se reparten entre el resto del claustro. Como si fueran un coro para el profesor ejemplar, el resto de los profesores parecen  estar puestos para destacarlo, para servirle de contrapunto.

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Dic 28 2008

El rol de profesor

 el angel azul.jpgEl viejo profesor prusiano que protagoniza El ángel azul, 1930, ya no existe. No obstante muchos de los valores asociados al profesor permanecen, aunque atenuados. Lo que ha desaparecido es su estatus social, la reverencia con la que le trataban en aquella vieja película, y que probablemente reflejase la realidad de aquel momento histórico. El profesor Inmanuel Rath debe ser ejemplar, honorable, templado, coherente. Reprende a sus alumnos por frecuentar el cabaret para agasajar a la cantante Lola-Lola . Poco a poco su pasión le hace perder su respetabilidad, el control de la clase, y su empleo. Un travelling de retroceso de Emil Jannings, solo en su aula vacía, marca el comienzo de su exilio social. Tras cinco años de degradación, el antiguo profesor se maquilla como el payaso triste en que se ha convertido. Ese proceso de maquillaje, que Jannings interpreta con intensidad de ausente, representa su conversión en alivio cómico. El profesor Rath se presenta ante la comunidad de la que antes era un miembro respetable como el bufón en el que se ha convertido. Desposeído del status del que antes gozaba, porque perdió los valores que se le suponían a su rol, acaba de forma trágica abandonado por todos. 

 Madadayo.jpgNo en todas las culturas existen valores idénticos. En Madadayo, de Akira Kurosawa, en el desolado Japón de la ocupación aliada, el profesor conserva en medio de la indigencia su dignidad de profesor, antes de acudir a una de las ceremonias madakai con la que sus alumnos le profesan su reconocimiento constante. La disciplina, el respeto a las formas, tienen una presencia llamativa para un occidental de nuestra época. El profesor se esfuerza en conservar elementos simbólicos que le identifican como profesor porque, en caso contrario, sería desposeído de su autoridad y de la dignidad supuestamente asociada al ejercicio de la docencia. Por lo menos así lo ve él.  

rebelion en las aulas.jpgA diferencia de los alumnos japoneses del profesor Hyakken Uchida, de Madadayo, el profesor  Thakeray, el profesor de Rebelión en las aulas, tiene alumnos que han perdido las normas de educación tradicionales. No respetan las normas de cortesía entre géneros tradicional, ni son aseados y correctos en el lenguaje. Se resisten a la institución de la enseñanza. Están bregados en la contracultura escolar. En cambio, el profesor vive en una aseada pobreza. Plancha su traje impoluto, y viste una bata mientras éste se seca. Los alumnos también saben que atentar contra el uniforme es agredir al profesor y despojarle de su rol. 

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 Mr. Holland recoge los diversos estadios históricos con dilatadas elipsis temporales. La película comienza en 1964 tras el asesinato de John Fitzerald Kennedy. Al instituto le ponen ese nombre en conmemoración del presidente. Las relaciones con los alumnos son distantes. La autoridad recae en el profesor, que viste de impecable traje y corbata. Tras una elipsis que recoge momentos de archivo de la guerra del Vietnam, Nixongate, Kennedy, la música disco, el rock o a  Reagan, nos colocamos en el curso del 1980. La situación ha cambiado radicalmente. El profesor se somete a una reducción presupuestaria de las asignaturas no productivas, la eliminación de aquello que no reporte dinero. La indumentaria se ha modificado sustancialmente. Ahora viste como un profesor progre, avejentado.

             El profesor universitario y escritor José Manuel Esteve compara a los profesores actuales con Segismundo, el protagonista de La vida es sueño, de Calderón de la Barca. Escenifica de esta forma el cambio de decorado que ha sufrido la enseñanza.

  “Poco importa si el papel que interpretan ha perdido valor, si ya no consiguen arrobar al público con la tragedia de la irrealidad que confunde a Segismundo. Ellos están ahí para recitar. Les pagan por eso y, por tanto, continúan su recitado, aparentemente inmunes al ridículo (…) Tenemos que  redefinir junto a nuestra sociedad el papel que estamos representando. No tiene sentido que el sistema de enseñaza continúe el absurdo de mantener en una enseñanza masificada los objetivos de un sistema diseñado para una enseñanza de elite”. 

            escuela de rebeldes.jpgEse cambio de escenario, del que habla Esteve es una constante en muchas películas del género. La película Escuela de jóvenes rebeldes, comienza describiendo un instituto, el Instituto Paterson, en el que se empiezan a aprobar los recortes presupuestarios de la educación a finales de los sesenta. 20 años después la situación  se vuelve insostenible. Drogas, pintadas, deterioro, violencia, etc.

 La sinopsis de The Faculty describe ese cliché con el que se representa a la educación pública en la Norteamérica más o menos actual.

“Como muchas escuelas de hoy en día, en Harrington High han pasado los buenos tiempos. Sus paredes están mugrientas, sus libros de texto son obsoletos y sus profesores están quemados. No hay dinero para salidas, para ordenadores nuevos o para el departamento musical”.  


[1] José Manuel Esteve, El malestar docente, Cuadernos de pedagogía, editorial Laia, Barcelona, 1987.

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Dic 24 2008

La clase basura. Los alumnos etiquetados

“En 1955 surge el primer “súper profesor” de la historia del cine. Se trata de Richard Dadier, el protagonista de “Semilla de maldad”, que ha servido de modelo y guía a todos los demás. En los cincuenta años transcurridos desde entonces el estereotipo ha seguido funcionando con los mismos parámetros”[1].

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Después seguirían Rebelión en las aulas, Escuela de jóvenes rebeldes, Mentes peligrosas, Diarios de la calle, telefilms como Masala, series como Profesores de Boston, etc. El estereotipo de esta clase marginal necesita un grupo de excluidos, descartados por el sistema, sacrificados y derrotados o autoderrotados, que, poco a poco irán encontrando la forma de salir de ese reducto. El esquema argumental es muy rígido y se repite con muy pocas variaciones:

  • Profesor llega a escuela conflictiva sin conocer que le adjudicarán la clase que nadie quiere.
  • Se opone a profesores que ya están resignados y a una burocracia que ya ha echado la toalla.
  • Se implica, y se impone a la clase mediante el recurso a una enseñanza no burocratizada ni infantilizada.
  • Su implicación linda con la santidad. Supone renuncia a la vida personal, sacrifica su vida de pareja, invierte su propio dinero.
  • Triunfa.

 

hijos del trueno.jpgLa novela Los hijos del trueno narra en clave de comedia un futuro en el que el Gobierno, para frenar el fracaso escolar, se ve obligado a implantar la “ratio áurea” mediante un decreto que obliga a que las clases no se den a menos que haya 22 alumnos en el aula. Para ello, crea unos institutos con “alumnado residual” que denomina “institutos remanentes”. Uno de los profesores afirma:

Desde al Gerencia de Enseñanzas Medias han conseguido robarles la ilusión. Quién sabe si hasta el orgullo. Les han dejado claro que no cuentan con ellos. Que harán todo lo que sea necesario para que no tengan la menor oportunidad de escapar del destino que les tienen preparado y que no es otro que el fracaso personal”[2].

Subyace la idea de que el sistema les ha sacrificado. La falta de expectativas se convierte en una profecía autocumplida.  Thakeray en Rebelión en las aulas II:

“Cuando a esos chicos les metieron en la sección H se les acabó el futuro”.


[1] Andrés Zaplana Marín, Profesores en el cine; entre pizarras y pantallas, Diputación de Badajoz, Departamento de Publicaciones, 2005, p.342.

 

[2] Fernando Lalana y José María Almarcegi, Los hijos del trueno, Alfaguara, Serie Roja, Madrid, 2004.

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Dic 07 2008

El líder

Muchas películas personifican la contracultura escolar en un alumno concreto que se erige en líder indiscutible. De esta forma, la contracultura se convierte en un fenómeno individual, perdiendo así su dimensión sociocultural. El objetivo del profesor será ganarse al líder, desactivar al “hostil”[1]. Las motivaciones del líder son diferentes según su extracto social o su entorno familiar.emperors club.jpg

Emperors club, relata la llegada de Sedgwick Bell, un alumno rebelde y refractario a la disciplina cuya constante lucha contra el profesor Hundert refleja un conflicto de liderazgos. El profesor intentará sofocar el liderazgo informal del joven durante un largo y agobiante antagonismo con final agridulce. El alumno se resiste a adoptar valores diferentes al éxito y cultiva la máxima de que el fin justifica los medios. La explicación de su comportamiento está en la actitud de su padre. El profesor Hundert mantiene una significativa conversación con el padre del chico

-¿De qué sirve lo que les enseña a los chicos (griegos y romanos)?

-Únicamente pretendo moldear el carácter de su hijo.

-¿Moldear? Por Dios todopoderoso. Usted no va a moldear a mi hijo. Lo que tiene que hacer es enseñar a mi hijo. Enséñele cosas de su tiempo. Enséñele por qué el mundo es redondo, quién mató a quién, cuándo, cómo y dónde. Ese es su trabajo.

El líder de los alumnos excluidos actúa por resentimiento social. Su actitud indisciplinada responde a su consciencia de que el sistema no tiene nada que ofrecerle. Esta actitud refuerza la imposibilidad del sistema educativo para actuar como ascensor social. Si el alumno se resiste la profecía se cumple. La escuela no sirve de nada Por eso, Marck Tackeray en Rebelión en las aulas II se dirige al líder de los alumnos para “encauzar” el liderazgo del alumno:rebelion en las aulas.jpg

“La capacidad de liderazgo no abunda. Usted no pidió tenerla, pero la tiene. Hay gente que le sigue, pero usted no sabe dónde conducirles”.

El líder a veces carece de una rebeldía excelsa. En ocasiones sólo es el alumno que más se enfrenta al profesor para llevar la clase a punto muerto y a la euforia de haberla entorpecido poniéndose la medalla del sabotaje ante el resto. El acuerdo que Gus propone al profesor en la viñeta no tiene porque ser explícito en otras ocasiones, pero se entiende que se produce un acuerdo por el que el profesor lleva la clase al grado mínimo de exigencia y el alumno se compromete a no hacer explícita o humillante su victoria.

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[1] Rebelión en las aulas.

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